Noticias de Cantabria
25-07-2009 12:00

"Uno se siente abogado en el derecho penal, en el que están en juego la libertad y el honor"

CARMEN SÁNCHEZ MORÁN

Carmen Sánchez Morán lo tenía claro desde muy pequeña, quería ser abogada penalista y defender al más débil. Su esfuerzo y dedicación le llevaron a conseguirlo y convertirse en una abogada de renombre, referencia dentro del Derecho Penal en Cantabria.

C.L. - ¿Siempre quiso dedicarse a esto o tuvo alguna motivación especial que le llevase a estudiar derecho?
C.S. -
Desde niña fui reivindicativa ante la injusticia, y siempre me gustó defender al débil. La verdad es que, más que estudiar Derecho, yo quería ser abogada y especialmente penalista.

C.L. - En el ámbito profesional, ¿se ha sentido alguna vez discriminada por ser mujer?
C.S. -
Jamás, ni como abogada ni como persona. Creo que es muy importante la educación, que desde el nacimiento te críen en la igualdad, y si uno mismo tiene ese convencimiento nadie puede discriminarte. El mayor problema de la mujer para el desarrollo de la vida laboral es la maternidad, y, aunque puede compatibilizarse, exige un esfuerzo superior al que normalmente realiza el varón. Pero yo misma tengo tres hijos y ello no me ha supuesto un handicap para la actividad profesional.

C.L. - No sólo es abogada sino que también da clases en la universidad. ¿La enseñanza es algo vocacional o qué le motivó a ello?
C.S. -
Soy profesora asociada, la función de este tipo de profesorado es aportar a la Universidad los conocimientos derivados de una actividad profesional extrauniversitaria, de forma que se lleve a las aulas la expresión más práctica del conocimiento teórico. Mi incorporación a la Universidad data del curso 86/87 y fue puramente fortuita, me llamaron para sustituir a un profesor que tuvo que marcharse a mediados del curso; y, aunque me supone un esfuerzo añadido, siempre he estado encantada ya que el contacto con los alumnos también me enriquece y me obliga a mantenerme alerta ante las novedades teóricas.

C.L.- Se dedica exclusivamente al derecho penal ¿por qué eligió esta especialidad, que  tan difícil de acceder a ella es en nuestra comunidad?
C.S. -
Pido disculpas a quien no piense así, pero casi todos los abogados le dirán que donde uno se “siente” realmente abogado es en este campo, en el que están el juego los bienes jurídicos más importantes, como la libertad y el honor, que afectan indirectamente a todos los demás intereses personales. Cierto es que el Derecho Penal a quien más alcanza es al débil y éste normalmente litiga con abogado de Oficio, por ello es difícil que un despacho pueda mantenerse con dedicación exclusiva a esta materia.

C.L. - ¿Qué es lo que más le gusta del derecho penal: la materia, el contacto con la gente…?
C.S. -
Me apasiona desde todas las perspectivas, por un lado el estudio de la materia es muy interesante y sin fin, nunca un caso es igual a otro; es atrayente ocupar cualquier posición, no sólo la Defensa, sino también la Acusación. Pero precisamente la importancia de los bienes en juego hace que la preocupación por el resultado sea constante. Exige mucha entrega, se comprenden las circunstancias personales del cliente y, naturalmente, se sufre junto a él durante todo el proceso, que en ocasiones, además, se alarga en exceso.

C.L. - ¿Recuerda su primer caso? ¿Fue también su primera “victoria”?
C.S.
- Mi primer caso por delito fue en defensa de un hombre que, en aquél entonces, me pareció un anciano, de unos 60 años; había pasado más de media vida en la cárcel y se le acusaba de haberse aprovechado del botín de un robo, de un delito de receptación. La Audiencia Provincial estimó falta de pruebas y le absolvieron; no sé si le hice un favor, porque no tenía donde ir…

C.L. - ¿Qué se siente cuando absuelven a un cliente?
C.S. -
La satisfacción del deber cumplido; aunque es mucho mayor el dolor de la pérdida que la alegría de la victoria.

C.L. - ¿Se cuentan los casos que se pierden?
C.S. -
Ganar o perder para un abogado no es otra cosa que la estimación o no de su tesis, pero ganar o perder en un sentido absoluto de restablecimiento de la Justicia, casi se puede decir que no se conoce en Derecho Penal. Yo suelo decir que los abogados nunca dejamos satisfechos a los clientes, porque nadie les resarce de la angustia padecida durante el proceso aún cuando resulten absueltos. Y, cuando ejerciendo la acusación, consigo una condena, casi siempre es insuficiente para la víctima, que muchas veces ni siquiera se ve reparada con una indemnización por la insolvencia del autor.

C.L.- ¿Cuál es el caso más difícil que ha tenido?
C.S.
- No podría señalar uno. Salvo excepciones muy puntuales, todos los casos me parecen difíciles, porque, primero hay que acertar con el planteamiento y, aunque la solución jurídica correcta se te represente nítidamente, la dificultad está en saber transmitirla, en saber probar la tesis; sin perjuicio de que, naturalmente, por su trascendencia  y su densidad algunos casos exigen mucha más dedicación y más esfuerzo que otros.

C.L. - ¿Todos somos inocentes hasta que se demuestre lo contrario o, como ocurría en otros sistemas penales y parece ocurrir muchas veces, culpables hasta que se demuestre lo contrario?
C.S. - En general en Derecho la prueba lo es todo, pero en el ámbito penal especialmente, ya que la presunción de inocencia es un principio establecido en la Constitución. Los medios de comunicación son a veces responsables de juicios paralelos, pero los jueces tienen muy presentes los principios esenciales.

C.L. - ¿Hay que dejar de lado la conciencia para ser un buen abogado?
C.S.-
Al contrario, diría que si no se tiene conciencia es imposible ser buen profesional. En general el papel del abogado es desconocido y malinterpretado, no somos cómplices de delincuentes, sino colaboradores de la Administración de Justicia. Nuestra misión en el ámbito de la defensa es garantizar que se cumplan todas las garantías que aseguren un juicio y un resultado justos, a cuya finalidad debemos dedicar nuestros conocimientos jurídicos.

C.L. - ¿Qué cambiaría del Código Penal?
C.S. -
Se reforma demasiado y a veces se legisla a “golpe de suceso”, olvidando que las normas punitivas exigen especial reflexión. Si acaso, desde mi perspectiva femenina, soy especialmente sensible ante la exagerada protección especial de la mujer, no creo que se nos deba tratar como seres  inferiores al hombre, lo que a mi juicio ocurre cuando se nos protege más que a ellos, por ejemplo con tipos penales que castigan más al esposo que agrede a su mujer que a la inversa, cierto es que el último supuesto es más inusual, pero, si sucede, debe tener el mismo castigo.

C.L. ¿Cree que tiene cabida la Pena de Muerte?
C.S. -
  Es incompatible con una sociedad avanzada en el campo del pensamiento, ello lo demuestra que, salvo la rechazable excepción que supone su mantenimiento en algunos Estados de EEUU, lo que sólo se explica, a mi juicio, por la enorme diferencia socio cultural entre sus habitantes, prácticamente no existe en países democráticos. Imagino la tortura que debe suponer para un abogado el riesgo de esa condena para su cliente, lo que dependerá en gran medida de su esfuerzo y habilidad.

C.L. - ¿Qué opinión le merecen los jurados? ¿Son realmente un elemento funcional y eficiente o mera “pantomima” ya que luego  hay quien puede revocar la sentencia?
C.S. -
Me sumo a los que defienden la participación de todos en la Administración de Justicia, a través del Jurado, creo que la institución ha acercado el Poder Judicial al ciudadano, de forma que éste puede comprobar por propia experiencia cómo la misión de juzgar es una de las más loables, y que no puede ni debe hacerse  fuera de los Tribunales de Justicia y sin el conocimiento íntegro de las pruebas. Aunque, como abogada, considero la intervención profesional ante los Tribunales del Jurado más compleja que ante jueces profesionales, por puras razones técnicas, toda vez que las partes están obligadas a plantear y exponer los hechos haciendo abstracción del Derecho, pero con absoluto dominio de éste; sin embargo creo que cualquier persona mayor de edad con una mínima formación es apta para hacer un pronunciamiento sobre los hechos tras presenciar las pruebas. Y defiendo que cuando el Jurado dicta Veredicto absolutorio debe ser, en principio, irrevocable por jueces que no han presenciado el juicio. Hasta la fecha, los ciudadanos han demostrado que sus resoluciones son tan coherentes como la de los órganos profesionales, no debe olvidarse además que están  presididos siempre por un Magistrado.

¿Quieres envíar un comentario?

Comentarios(1):

julio juan - 31-01-2019

La mejor abogada penalista de Santander sin duda,