Noticias de Cantabria
26-09-2009 12:00

"Sólo se habla de los muertos, de los que han estado afectados y se han curado no se dice nada"

LUIS HERRERA

Con intención de ahondar en la situación que vive España y la incertidumbre que supone para los ciudadanos la gripe A y la crisis económica nos reunimos en esta ocasión, con el concejal del PRC de Santander, Luis Herrera, quien, además, es doctor en Medicina y cirujano del Hospital Marqués de Valdecilla.

C.L. - Cada semana son miles las personas que superan sin problemas la gripe A en España, su tasa  de mortalidad, con 0,18 muertos por cada mil afectados, son inferiores a la de cualquier gripe estacional. Son muchos los que piensan que todo el alarmismo relativo al tema de la Gripe A pretende desviar la atención del tema de la crisis económica. ¿Qué hay de cierto en esto?
L.H. -
Cuando coexisten fenómenos como los que enuncia, algunas personas, acuciadas por los problemas, pueden pensar en su instrumentalización por “poderes abstractos”. Esto ha pasado en todos los países, la gente está sensibilizada, basta recordar la gripe aviar. Estas situaciones generan mucha alarma. Hay cuestiones, sobre todo de este tipo, que hay que contextualizar  y ser muy racional al valorarlas.

C.L. - Desde su punto de vista, como político, pero también como médico y ciudadano ¿Cuál es su opinión sobre la gripe A?
L.H. -
La gripe, como todas las pandemias, genera preocupación, porque además tiene la connotación de que con la movilidad que hay ahora son fenómenos globalizados. Y tiene antecedentes,  las perspectivas tan nefastas de la gripe aviar, etc. Es decir,  hay una tendencia a la exageración o  a la gran resonancia que tienen estos fenómenos, sin que muchas veces sean tan nocivos, porque hay otros problemas como por ejemplo la tuberculosis, la malaria, los accidentes de tráfico o los accidentes cardiovasculares que tienen más mortalidad.
Hay que tener cuidado con el tratamiento mediático  con que se trata específicamente cada fenómeno.  Por ejemplo,  si uno se fija en el riesgo que supone comer pescado y pone la lupa en los que fallecen por causa de las espinas de pescado, veremos que, a lo largo del año, en España puede haber docenas de personas afectadas… Sorprendidos nos podemos preguntar ¿es que uno puede morir por comer pescado? Evidentemente, y por comer aceitunas.
La sensación de riesgo depende muchas veces de cómo se vea el problema, cómo se magnifica y cómo se pone el contexto y creo que un poco de eso ha ocurrido en el caso de la gripe A, mezclado luego con cuestiones epidemiológicas claras. Éste es un virus de la familia de la gripe, un virus nuevo, una mutación. Algunos virus pasan de las personas a los animales y varían su patogenicidad para luego volver a infectar cambiada su estructura haciéndolos irreconocibles para las defensas que tenemos que ya no sirven o sirven mucho menos. Estos virus tienen unas variaciones mayores cada cierto tiempo y otros menores, más frecuentes. A los mecanismos inmunológicos  les cuesta mucho más reconocer esas variaciones mayores y por eso afectan a gente que presuntamente antes estaba inmunizada.
Esto es un poco lo que pasa, aparecen grupos de personas con diferentes riesgo frente a la infección de éste y de todo tipo de virus y patógenos transmisibles. Las personas de riesgo  siempre son los que tienen  enfermedades crónicas, u otras enfermedades. También las personas que no han estado expuestas antes al virus como los niños, los jóvenes. Y se da el hecho también de las personas que tienen alterada la inmunidad como puede pasar en algún término en el  embarazo, con medicaciones especiales o con enfermedades como la diabetes.

C.L. – ¿El alarmismo entonces es producto de la desinformación,  un alarmismo fomentado por los medios?
L.H. -
No es culpa suya,  pero hay que tener cuidado, como hemos comentado antes, cuando pones la lupa sobre un problema. Ahora bien, hay que plantearse de qué estamos hablando, porque sólo se habla de los muertos, no de los afectados. De los que han estado afectados y se han curado no se dice nada, y son, probablemente, millones.
Al comienzo de la epidemia, lo que sí tenía de peculiar este virus, es que producía una enfermedad respiratoria bastante semejante a la neumonía que ocasionalmente podemos adquirir haciendo una vida normal, dado que el patrón radiológico y la sintomatología eran parecidas dificultaba mucho el diagnóstico preciso en las etapas iniciales de la epidemia. Esto provocó que se retrasaran tratamientos y, probablemente, que hubiera algunas muertes iniciales. Eso  creo que tuvo un gran impacto. Ahora más conocida y con más medios para su tratamiento, el problema grande puede ser las connotaciones sociológicas que pueda acarrear. Hay una tendencia al alarmismo, la población está alarmada, aunque creo que menos. Creo también que puede haber un cierto riesgo de lo que pudiéramos llamar “laborización” de la gripe, pues con el paro que se prevé aquellas personas que tenga tos y fiebre, causando baja laboral, pudiendo trasladar un problema sanitario en un problema laboral que puede incidir en la ya de por sí baja productividad de esta época. Si no somos cautos y sensatos a la hora de afrontar el problema no podría imaginarse la cantidad de personas que pudieran llegar a estar de baja laboral, muchas de ellas, injustificadamente.
Otro fenómeno que pienso que pudiera llegar a ser un problema, y  sobre el que ha de prestarse mucha atención epidemiológica, es el tema de los colegios y en general, las concentraciones humanas. Muchos virus respiratorios lo que hacen es aumentar su patogenicidad cuando estás en un grupo cerrado de gente que empieza haber intercambio de productos patológicos de manera muy continua y pasa por ejemplo en los colegios. Hay que tener en cuenta en los virus, aunque yo no soy  virólogo, pero en general es interesante tener en cuenta la carga viral, no es lo mismo tener mil millones de virus que cien mil millones. Si se está todo el día con infectados, se tiene más riesgo de contraer la enfermedad, por eso las comunidades cerradas cuarteles, internados,  albergues de verano, etc. Son más propensos a los brotes de este tipo de patologías. Espero que no ocurra en los colegios pero no descartaría que hubiese que tomar alguna medida en algún momento.
Siempre puede haber “apóstoles apocalípticos” que pueden pronosticar la “epidemia perfecta” con el paro, las condiciones de propagación y sociológicas de la enfermedad, e imaginarse un invierno con los niños y los padres en casa, sin consumo, con los impuestos creciendo, etc. Si nos dejáramos llevar por ese guión se puede dibujar un panorama apocalíptico.
Hay que tener muy en cuenta el daño añadido que se puede hacer al sistema sanitario por no pensar de forma sensata, por no utilizar el medicamento más importante en esto que es la razón. Hay que ser razonable, utilizar los medios que todos conocemos, ir al médico cuando se debe, no abusar de los servicios de urgencia, todo esto es muy importante para que estemos bien atendidos. Porque habrá otra gente que tenga apendicitis, etc. y no vas a cambiar los afectados de sitio, curar a unos y dejar a otros sin poder atender. Y este es otro efecto colateral que puede haber.

C.L.-  ¿Le parece entonces una opinión errónea no cerrar los colegios?
L.H. -
No descarto que haya que hacerlo o haya que tomar alguna medida secuencial. La medida adoptada hasta ahora es ir viendo lo que pasa. Y, en este momento,  está todo razonablemente ordenado. Hay que esperar a ver cómo se  desarrollo, y no hay que generar un problema sino lo tienes.

C.L. – Parece que el alarmismo entre la población desciende, puede que debido al anuncio de la vacuna…
L.H. -
Es una vacuna acelerada por así decir, y las vacunas tienen sus procesos, se obtienen mediante el contacto con el virus de los animales que generan las defensas y después también tiene un proceso de potenciación, de  unos elementos que potencian, que aumentan la respuesta inmunitaria. Y eso requiere tiempo y digamos que esa no es la vacuna que pudiéramos llamar definitva, con la mayor capacidad protectora posible. Hay que pensar que las vacunas son también medicamentos. Algunas personas piensan que con las vacunas no hay problema. Pero hay que tener también en cuenta los posibles efectos secundarios, que como cualquier medicamento los tiene y algunas veces el prejuicio puede ser mayor que el beneficio. La relación riesgo beneficio en medicina muchas veces no se tiene bien calibrado.

C.L.-  Se percibe una doble crisis, una a nivel internacional de la que el resto de países poco a poco se van recuperando y la de España que parece ir a peor…
L.H. -
Eso es verdad e independientemente de las lecturas políticas que se han hecho en este proceso. Aquí se decía que era una crisis coyuntural y no es así, es una crisis estructural., porque se basó el desarrollo económico español mucho en la construcción, en el ladrillo, todas las industrias de cemento, cerámica, todos los auxiliares de la construcción, etc. Se basó en eso y en el turismo, fundamentalmente, que también tenía que ver  algo con el boom inmobiliario porque tenían muchas connotaciones cercanas a la costa, su geografía era muy determinada. Y, entonces, lo que ha pasado es que nos ha hecho depender de ello. Una debilidad fundamental que tiene España es la ausencia absoluta de la investigación, desarrollo y la innovación y estamos a la cola. Esta crisis es más fuerte en España por la falta de ese músculo en esa área de la economía porque tenemos unas generaciones de gente muy preparada pero no habido una respuesta acorde. En la historia reciente, las grandes fuentes de ingresos españolas han sido la  emigración, después el turismo, la construcción y luego los fondos europeos, etc. Todo eso ha generado una tendencia a un consumo pasivo sin generar actividad que nos haga traer capital por nuestra innovación y tecnología, por nosotros mismos. No vendemos ningún invento ni moléculas, ni barcos o aviones, son desarrollos de gente preparada pero no de invención. Y es algo que debemos que hacer  y con más obligación en períodos de crisis.

C.L. -  El otro gran problema o, mejor dicho, el verdadero y alarmante problema es la crisis económica ¿Qué opinión le merece?
L.H. -
Es muy interesante, es el estallido de la burbuja. Y aquí sí es curioso porque creo que mucha gente, muchos agentes sociales se dejaron arrastrar por esta burbuja que, sobre todo, en España está ligada a la construcción, al ladrillo. Pero, secundariamente, no sé qué grado de inducción tendrían las entidades financieras, en ese desarrollo urbanístico y del ladrillo, pero se financiaban a través de estas entidades de crédito que también estaban interesadas. No sé si sabían que iba a pasar, pero  les daban igual. Lo peor de la crisis, a parte evidentemente de las personas que lo están pasando mal, es la desconfianza que puede generar ahora que hemos visto grandes entidades y financieros que no han sabido detectarla o, peor aún, no han puesto la voz de alarma y eso es muy peligroso y genera desconfianza en esa área de la economía. Eso va a ser un daño muy importante y a la vez puede ser una virtud, nos vacuna contra eso y a partir de ahora quizás haya un cambio y encontremos un nuevo rumbo. Con lo cual la crisis puede tener unos efectos vacunales.

C.L. - ¿Cree  usted que las subvenciones, que los “famosos” 420 euros, son una solución, que es ese el camino a seguir para frenar y salir de esta situación?
L.H. -
Hacen falta medidas, sobre todo, para la gente que lo está pasando mal es importante tener medidas estructurales porque este es un problema estructural. Hay que invertir en desarrollo, en la aplicación de nuevas tecnologías, es el no le des una caña sino enséñale a pescar. Enséñale en este caso a inventar y que con todos esos productos tendremos industria, tendremos trabajo y vivirán mejor, sino es ahora nosotros nuestros hijos. La subvención tiene sentido para una cosa coyuntural  y tiene que tener su momento y su cuantía, que menos es que nada. Entiendo que es muy tremenda la situación para el que se ha quedado en paro pero desde luego habría que ser más selectivo  y tener medidas de apoyo y ayuda al que realmente lo necesite y otros por una parte te dicen que te van a dar 420 euros y por el otro que te quieren  subir el IVA, lo que te dan te lo quitan por otro lado, no se entiende.
En mi opinión, la obra pública puede ayudar a mitigar el problema económico actual, entendiendo que hay dos grandes tipos de inversiones en infraestructuras, la inversión pesada (la autovía, el puerto, el tren de alta velocidad, etc.) que son valiosas y capaces de generar valor añadido y otras infraestructuras para obra pública de menor cuantía que pudieramos llamar de de calderilla, también importantes pero con la que se corre el peligro de la infrautilizad, de hacer por hacer, sin que genere valor añadido. Vigilando que esto no ocurra, la obra pública es una buena solución en tanto en cuanto tienes que tener a medio plazo la vista puesta en una solución definitiva, estructural. Coyunturalmente sí creo que es bueno.

C.L. – ¿Se repetirá el famoso “corralito” en España?
L.H. -
Creo que no. Una de las cosas buenas que ha habido es  que la entrada en el euro y  estar en la Comunidad Europea nos protege de ciertas situaciones que podíamos estar más cerca de ellas fuera de un sistema organizado. Creo que es uno de los elementos que va a tener que ver en la salida que por eso en España va a ser más tarde. Empezamos más tarde la crisis por la estructura económica basada en el ladrillo, ya comentada, con las connotaciones peculiares españolas, y lógicamente, saldremos algo más tarde de ella. De todas formas si no cambiamos en el sentido de la apuesta por la I+d+I, como antes comentábamos, mal lo vamos a pasar, tenemos que cambiar.

C.L. -  Centrémonos en nuestra comunidad, hablemos de Santander y Cantabria ¿existe colaboración del Ayuntamiento con el Gobierno?
L.H. -
Todos los organismos y las empresas juiciosas tiene un plan establecido y promocionada desde el Ministerio que coordina, en último término las actuaciones. El Ayuntamiento, , el Gobierno de Cantabria y el Consejo Interterritorial de Sanidad que es el organismo que coordina las actuaciones de los consejeros me consta que trabajan coordinadamente con el objetivo de garantizar la mayor protección a la pobñlación que de cada administración depende. Y tiene su plan en cuanto a quien se vacuna o no, qué hacer ante el absentismo causado por la enfermedad, etc.  Sí que hay un plan  y poco más puede hacer el ayuntamiento más que fomentar las medidas razonables e higiénicas y lo mismo prácticamente el gobierno. Creo que hay que tratar de imbuir en la población criterios de racionalidad que son los que nos van a proteger a todos al final tanto de la enfermedad como de los daños colaterales como mal utilizar los recursos sanitarios.

C.L. -  ¿No cree usted que sería necesario crear un comité específico para este tema?
L.H. -
Creo que ahora lo que hay que hacer es esperar. Porque teníamos un referente, lo que ha pasado en el hemisferio austral. Parece que los datos de Chiles, Australia, Nueva Zelanda no son muy amenazantes y aunque las medidas no han sido iguales en todas partes,  la sensación que da es que si se reproduce lo que está ocurriendo en aquellas latitudes, probablemente no va a ser algo tan terrible como algunos agoreros pronosticaban. Hay que ser optimistas.

¿Quieres envíar un comentario?

Comentarios(10):

trasmerano - 28-09-2009

ya podian ser todos los políticos como este señor.....

isabel - 28-09-2009

Buenas respuestas, no políticamente correctas pero sabiendo de lo que se habla. No le conocía pero da el pego y buenos cuadros tiene su partido

normal - 27-09-2009

Dr. Herrera, usted es concejal. Vengo de dar un paseo. Pérez Galdós: parterres arrancados, ramas de árboles arrancadas y por los suelos. Sardinero: botellas y vasos por los suelos, vomitonas por doquier. Si usted suelta a su perrito de aguas en la playa, viene la Policia Local y le multa. Tolerancia total, en cambios, para los salvajes de fin de semana. ¿No es suficiente el sistema educativo? ¿No es suficiente con sus padres? Pues represión, pura y dura. Protejan a los ciudadanos normales. Multen al gamberro o hagan responsables subsidiarios a sus padres. Que paguen la noche pasada en Urgencias de Valdecilla y la ambulancia que le condujo allí, en coma etílico. Hagan algo. ¡Santander, capital cultural! Los políticos temen perder votos... de salvajes.

amigo - 26-09-2009

Mucho sentido comun en tus respuestas con sabiduria medica Enhorabuena Luis

regionalista - 26-09-2009

Muy cientificas las respuestas y nada de irse por las ramas Muy bien

Liberal - 26-09-2009

Totalmente de acuerdo Se trata de una crisis estructural y nada coyuntural El problema para nosostros es apartir de ahora Si hay buena gestion salimos si se engaña a los ciudadanos caemos hay que recordar que nuetra productividad es cada dia mas baja.Que el absentismo no se corrige.Que existe un exceso de confianza ,excesiva subvención y gasto,gasto demasiado gasto consentido sin sentido y sin finalidad

Doctorando - 26-09-2009

Muy bien definido, destaca su definición como un profesional con más de alguna década a la espalda en materia de Sanidad. Gracias. Sin embargo, en el equipo de gobierno en el ayuntamiento de Santander también hay alguna persona de su misma titulación, pero no con esa preparación ni disposición, que pena, ya que no gana nadie y perdemos todos los santanderinos entre tanta caspa y alopecia.

paciente - 26-09-2009

vaya concreción el tio, como sea asi en todo...menudo fenomeno del prc

funcionario - 26-09-2009

El Dr Herrera es medico antes que politico Existe una diferencia con el político sabe lo que dice mientras los políticos largan y no saben lo que dicen

primo - 09-10-2009

Estoy de acuerdo con lo que comenta Luis Antonio. Necesitamos políticos cercanos a la sociedad como es el caso de Luis, y no cercanos a los despachos que es el caso de la mayoría de políticos. Juan Ignacio