Un informe sobre la sanidad nada parcial
Desde hace años, los más concienciados estamos diciendo que tenemos un problema en la sanidad de Cantabria. Que no valen las palabras grandilocuentes ni los grandes discursos porque chocan contra la evidencia, y esa evidencia no es otra que el sistema sanitario de Cantabria, por dejadez y mala gestión politica, nada profesional, nuestra antaño prestigiada sanidad ya no es lo que fue y eso sí es algo que debe de preocupar a Cantabria.
Resulta aberrante que en pleno siglo XXI los todavía buenos profesionales que tenemos tengan que estar realizando esfuerzos ímprobos para intentar sacar adelante las listas de espera, para intentar calmar a los familiares que aguardan en los pasillos como si se estuviese en un estado de guerra. Resulta frustrante que Cantabria esté tan necesitada de infraestructuras básicas y elementales y que nos dejemos engañar en esta nueva democracia tutelada en la que nos encontramos. Resulta desesperante escuchar a nuestros representantes políticos contar sus verdades porque se acercan las elecciones.
El problema es de los cántabros que somos los que votamos y los que en mayo, si queremos, permitiremos que todo siga igual.
Este informe de la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública que sale a la luz es mucho más que frustrante, es real e indica, citando al consejero de Economía Agudo tan dado a las medias, que la posición negativa de la sanidad de Cantabria es por debajo de la media y acercándose al furgón de cola. Eso es una realidad, es una evidencia, pero nuestros políticos que ahora llevan gestionando la sanidad –antes Charo Quintana, ahora Truán con Gorostiaga al frente- tienen mucho que decir a Cantabria ya que no queremos seguir viviendo de promesas como las de ese dinero que va a llegar para volver a poner en marcha las grúas, pero que nunca llega.
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