Noticias de Cantabria
Crónica Negra 23-05-2018 16:15

Acusado de intentar matar a expareja "no se acuerda" de nada y dice que la víctima no dice la verdad

La víctima y dos testigos le señalan a él como autor de los hechos y su ADN está en el cuchillo con el que la chica recibió 13 puñaladas

  El hombre acusado de intentar matar a su expareja juzgado este miércoles en la Audiencia Provincial ha afirmado que "no se acuerda" de lo ocurrido porque esta "muy borracho" y había tomado cocaína pero ha dicho estar "muy seguro" de que "no ha hecho nada".

   Además, ha acusado a la víctima de "no querer decir la verdad" sobre la autoría de los hechos porque estaba "amenazada" por la que había sido su anterior pareja.

   De hecho, según se ha explicado en el juicio, en una declaración anterior durante el proceso judicial, el acusado aseguró que quien había apuñalado a la chica había sido la anterior pareja de ella y no él, una versión que no ha ratificado este miércoles ante la Sala, ante la que se ha limitado a señalar que no se acordaba "de nada". No ha sido hasta el uso de la última palabra cuando ha vuelto a mencionar esta posibilidad.

   "Creo que ella no quiere decir la verdad porque estaba amenazada de su marido", ha dicho el acusado, de nacionalidad marroquí.

  VÍCTIMA Y TESTIGOS LE SEÑALAN COMO AUTOR Y EL ARMA TIENE SU ADN

   Sin embargo, la víctima y dos testigos de los hechos --uno de ellos, precisamente, la anterior pareja mencionada--, todos ellos de Ucrania, han ratificado que el acusado el autor de los hechos.

   Además, en el juicio, los peritos han confirmado que había ADN del acusado en el cuchillo con el que fue apuñalada en 13 ocasiones la víctima en la madrugada del 1 de noviembre de 2016, dos días después de haber dejado al acusado.

   El suceso ocurrió en el portal de la casa de la víctima, donde ésta vivía con el hombre que había sido su pareja antes que el acusado. Ambos convivían tras la ruptura pero en habitaciones distintas.

   Precisamente, la noche de autos, según la versión de la víctima, y de una amiga presente, fue éste el que acudió en su ayuda al oír los gritos.

   La víctima ha explicado que durante la relación, que duró unos tres meses, fue "todo bien" con el acusado pero ella decidió dejarlo por la diferencia de edad entre ambos (era mayor que él) y porque quería que el chico volviera con su familia, acabara los estudios y encontrara un trabajo.

   Y es que, según ha relatado, el acusado vivía en Torrelavega pero tenía a su familia en Granada, donde el chico quería irse a vivir junto a la víctima y al hijo que ambos esperaban (ella estaba embarazada en el momento de la agresión).

   Sin embargo, la chica quería quedarse en Torrelavega, había tomado una decisión respecto a su embarazo y había roto con él.

  LA AGRESIÓN

   Respecto a lo ocurrido el día de autos, la víctima ha explicado que esa noche había salido con una amiga a "dar una vuelta" por Torrelavega y, en un momento dado, se encontraron con el acusado, que, al verla se enfadó porque ella había salido.

   Ellas se se marcharon del lugar mientras el amigo del acusado intentaba tranquilizarle y al llegar a casa esa madrugada, acompañada de su amiga, se encontró con que estaban fuera del portal su compañero de piso y expareja junto con el acusado, que había ido hasta la casa porque quería hablar con ella.

   La víctima ha explicado que, al ver que estaba "tranquilo" --ella ha negado que estuviera borracho--, accedió y su expareja y la amiga que le había acompañado les dejaron a solos hablando en la calle mientras ellos subieron a la casa.

   Acusado y víctima estuvieron hablando un rato hasta que el chico le dijo a ella que tenía frío y le convenció de que entraran en el portal. Una vez allí, él se quitó la chaqueta y ella vio que tenía la manga de la camisa y el brazo derecho lleno de sangre mientras en la otra mano portaba un cuchillo, que le puso a ella en el cuello.

   Además, él comenzó a decirle que eran los "últimos días que ellos vivían" y que le iba a cortar la cabeza y llevársela a Granada.

   Ha explicado que intentó convencerle con palabras de que no le hiciera nada pero, finalmente, él le lanzó una puñalada en dirección al ojo, que le alcanzó en el párpado, y después más en distintas partes del cuerpo, como piernas, cabeza, nuca, abdomen mientras ella intentaba defenderse con los brazos y las piernas y gritaba.

   Al oír los gritos, bajaron del piso su expareja, que portaba el palo de una fregona, y su amiga a socorrerla. Sin embargo, el acusado, pese a que fue golpeado con el palo de la fregona, seguió apuñalando a la víctima hasta que, en un momento, el cuchillo se rompió, separándose el mango de la hoja.

   Ella, logró hacerse con la hoja y esconderla en su ropa para evitar que el acusado siguiera. Por su parte, el acusado salió huyendo, llevándose el bolso de ella.

   A continuación, la expareja subió al piso a llamar a la policía y a avisar a una ambulancia mientras la amiga de la chica ayudaba a ésta a subir a la casa, donde la encontraron los agentes llena de sangre.

   En el portal apareció la documentación del acusado y una carta que, según la víctima, le había entregado el chico durante su conversación en el portal, antes de la agresión. En el juicio, los peritos han ratificado un informe grafológico en el que señalan como "probable" que la letra sea la del acusado.

  FISCALÍA Y ACUSACIÓN VEN INTENCIÓN DE MATAR Y LA DEFENSA LESIONES

   En el juicio, las partes han elevado sus conclusiones a definitivas. La Fiscalía y la acusación particular han mantenido la tipificación de los delitos --intento de homicidio y hurto y las penas solicitadas.

   En el delito de intento de homicidio han mantenido su petición de que se aplique la agravante de razón de género y de abuso de superioridad.

   Por la tentativa de homicidio, piden una pena de cárcel de 9 años y 11 meses de prisión, diez años de libertad vigilada y la prohibición de acercarse o comunicarse durante 11 años con la víctima. Y por el delito leve de hurto le pide una multa de 900 euros.

   Además, piden que el acusado indemnice a la víctima más de 17.000 euros por el perjuicio estético que le causaron las lesiones, casi 1.300 por los días que tardó en sanar y más de 300 por los objetos sustraídos. También pide que el acusado abone al Servicio Cántabro de Salud 1.400.

   La Fiscalía y la acusación particular han insistido en que la intención de matar del acusado era "clara" ya que había cogido un cuchillo antes de ir de madrugada a casa de la víctima; le había "engañado", aparentando "tranquilidad", para que ella accediera a hablar a solas y en el portal, donde una vez allí la amenazó de muerte y la atacó, apuñalándola en zonas "vitales" del cuerpo.

   Sin embargo, la defensa ha mantenido la petición de absolución de su representado, al considerar que, por una parte, concurre la eximente completa de tener sus capacidades volitivas afectas por las drogas y el alcohol.

   De forma subsidiria, entiende que si se condena al acusado debe ser por un delito de lesiones ya que, a su juicio, y al contrario de lo que sostienen Fiscalía y acusación particular, no hubo intención de matar ya que, a su juicio, no le apuñaló en zonas vitales ni con la suficiente intensidad.

   "Con una hoja de ese calibre (26 cm) no se intenta matar: se mata o no se mata y si no la mató es que no la quería matar", ha concluido el letrado defensor.

  

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