El caso Gómez de Liaño y Sogecable
Han pasado muchos años, demasiados, y vuelve a ponerse de moda un caso tenebroso de nuestra joven democracia en la época del felipismo: el caso Sogecable y Gómez de Liaño. Este juez se atrevió, ni más ni menos, que a imputar los delitos de estafa, falsedad y apropiación indebida al consejo de administración de Sogecable.
Esta imputación le supuso al juez Liaño su paso al averno y su extrañamiento judicial. Todo empezó por una demanda del director de El Confidencial Jesús Cacho contra Sogecable. El juez Gómez de Liaño recibió el caso y lo tramitó, lo que supuso su fin, su procesamiento y condena por prevaricación. Si ustedes hoy, a esta hora, leen El País en su versión digital, no podrán ver la noticia en el muy progresista periódico del fallecido Polanco. ¿Estará preparando su versión de los hechos para su medio escrito mañana?
El Estado español debe abonar 5.000 euros al demandante en concepto de "daños morales" al considerar, por unanimidad, que España violó el artículo 6.1 del Convenio Europeo de Derechos Humanos, que sostiene el derecho a ser juzgado por un tribunal independiente e imparcial.
¡Enhorabuena! nos tenemos que dar todos por la existencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos porque, aunque no esté al alcance de todos, su sola existencia da seguridad jurídica.
Sé el primero en comentar