La activista catalana sale en libertad tras pagar la fianza impuesta por el Supremo de Israel
La activista catalana Ariadna Jové salió en libertad esta tarde pasadas las 17 horas en Tel Aviv tras pagar la fianza impuesta por el Tribunal Supremo de Israel de unos 600 euros, según confirmó a Europa Press el portavoz de la familia, Iván Gordillo, después de hablar con ella por teléfono.
El Tribunal Supremo de Israel ordenó la liberación de Jové y de su compañera australiana Bridgette Chappell a cambio del pago de una fianza de 3.000 shekels cada una (casi 587 euros) y les ha prohibido la entrada en Cisjordania, después de que ayer el Ejército israelí las detuviera en Ramala.
Según Gordillo, ahora tienen "dos procesos abiertos", uno con el Tribunal Supremo, que debe resolver si la detención fue ilegal, ya que de ser así, las activistas podrían volver a entrar en Cisjordania. El otro proceso es administrativo, y se trata de "aclarar la situación con Extranjería" para evitar ser extraditada.
El portavoz de la familia explicó que la activista todavía no ha decidido si regresará a España o se quedará, y que dependerá de si finalmente el Supremo le permite regresar a Ramala, donde realiza su trabajo dentro del Movimiento Internacional de Solidaridad (ISM), porque de no ser así "no tiene sentido quedarse.
El Tribunal Supremo de Israel ha ordenado este lunes la liberación de la activista española Ariadna Jové Martí y de su compañera australiana Bridgette Chappell a cambio del pago de una fianza de 3.000 shekels cada una (casi 587 euros) y les ha prohibido la entrada en Cisjordania, según informó la edición digital del diario 'Yediot Aharonoth'.
El Supremo dictaminó también que las dos activistas deberán solicitar, en un plazo de cinco días, permiso administrativo para poder permanecer en Israel. Poco antes, la oficina del Fiscal del Estado había admitido que la detención de ambas había sido "totalmente inapropiada" por un problema sobre la jurisdicción de los inspectores de la unidad policial a la que habían sido trasladadas.
Las dos activistas, pertenecientes al Movimiento Internacional de Solidaridad (ISM, por sus siglas en inglés), fueron detenidas ayer domingo durante una incursión del Ejército israelí en la ciudad cisjordana de Ramala bajo la acusación de permanecer de forma ilegal en Israel. El Tribunal Supremo israelí paralizó ayer la deportación de ambas a la espera de su audiencia de esta mañana.
Durante la sesión de este lunes, el Supremo decidió liberar a las dos mujeres tras el pago de una fianza a condición de que permanezcan únicamente en territorio de Israel. Las dos activistas habían recurrido contra su detención ante el Alto Tribunal de Justicia, ante el que alegaron que sus arrestos se habían producido en la Zona A, en la que la Autoridad Palestina tiene plena jurisdicción y la Policía israelí carece de competencias.
La Fiscalía ha reconocido que las detenciones fueron "totalmente inapropiadas" porque las dos mujeres habían sido trasladadas a la unidad policial de Oz, dentro de los territorios, y no a territorio bajo soberanía israelí, como tendría que haberse hecho. La fiscal del Estado, Ilil Amir, precisó que, pese a este percance, sólo se les debería liberar si se les prohibía la entrada en territorio de la Autoridad Palestina.
Durante la sesión, el juez Asher Grunis criticó la forma en que fueron detenidas las dos activistas. "Si las dos personas se encuentran ilegalmente en Israel, se debe actuar de acuerdo con las leyes de entrada en Israel. ¿A qué viene, por tanto, mantenerlas bajo arresto? Dadas las circunstancias, se debe considerar su liberación bajo ciertas condiciones", afirmó el magistrado.
A la pregunta del juez sobre bajo qué condiciones aceptaría la Fiscalía su liberación, la acusación respondió, tras una consulta entre la Fiscalía del Estado y el Ministerio del Interior, que aceptaría su liberación si se les obligaba a permanecer en Israel y a pagar una fianza de 25.000 shekels (casi 5.000 euros). Finalmente, el juez fijó la fianza en 3.000 shekels.
"PERSECUCIÓN POR OPINIONES POLÍTICAS"
El abogado de las dos mujeres, Omer Shatz, declaró ante el Supremo: "Nos preguntamos cuál ha sido el mottivo del Ejército para implicarse en la detención de dos activistas". "El motivo del Ejército es perseguir a la gente en función de sus opiniones políticas", prosiguió, citado por el 'Yediot'. "Pido al Tribunal que no tienda su mano a este acto ilegal", agregó.
Según los abogados, citados por el diario, el ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación, Miguel Ángel Moratinos, se había implicado en el asunto y había pedido al embajador de Israel en España que no se deportara a Ariadna Jové.
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