Los mayores en los TUS ceden sus asientos a otros más mayores, mientras los jóvenes siguen sentados inmutables. Carlos Magdalena.
Uno que usa el bus una media de cuatro veces al día puede observar muchas cosas, no deja de ser un escaparate de comportamientos que resultan paradójicos como el que les comento más abajo porque primero quiero contarles mi experiencia de usuario.
Uno que usa el bus una media de cuatro veces al día puede observar muchas cosas, no deja de ser un escaparate de comportamientos que resultan paradójicos como el que les comento más abajo porque primero quiero contarles mi experiencia de usuario.
Este verano, como todos, ha habido un desastre de coordinación en las líneas del TUS, no decimos que no haya suficientes en según qué zonas sino que los horarios y rutas no están bien coordinados. Lo habitual es que pasen tres autobuses seguidos mientras has estado esperando diez o quince minutos en la parada con lo que conlleva de cabreo, colapso de gente, y cuando se atisba llegar el primer bus querer coger todos el primer sitio. En fin lo que ya venimos denunciando en otras ocasiones. Y no hablemos de algunas zonas que siguen mal comunicadas como es Valdenoja con una población abundante, y creciendo donde las líneas aquí sí que son insuficientes
Esa es la realidad del trasporte urbano en Santander que se ve colapsado en las rutas al Sardinero por las playas, las ferias que llevan años para trasladarlas a otro lugar que nunca llega o ahora la otra feria, la de las naciones. En fin un batiburrillo de gentío que colapsa el transporte público, y el privado porque no hay aparcamiento para tanto gentío y además lo damos todo gratis porque esa Ola que se iba a instaurar en los meses estivales tampoco se pone en funcionamiento, pero nuestros visitantes están encantados de llegar a la ciudad del todo gratis. Y hablando de gratis no entiendo porqué los visitantes tienen derecho a la reducción de precio en el transporte cuando en otras Comunidades ese derecho es sólo para los empadronados de esa ciudad, el resto paga la tarifa establecida y no tiene derecho a recargas de tarjetas donde los viajes salen a la mitad de precio. Así que sí están encantados además de con nuestro clima y belleza natural, con lo barato que les damos las cosas.
Naturalmente, no he visto nunca a ningún político, salvo a Piña que he coincidido con él en varias ocasiones, en estos transportes que tanto cacarean hay que utilizar. Cómo digo me he percatado que la gente visitante en su mayoría usan la tarjeta subvencionada que da la alcaldesa a todo quisque, y no sólo a los santanderinos que somos los que pagamos en la correspondiente partida de gastos que aprueba el Ayuntamiento en Pleno, pero sin embargo ha quitado la reducción que había para las personas con discapacidad que pagaban siete euros y pico teniendo que pagar ya desde hace más de un año diez y pico, y es que claro lo que a unos dan a otros quitan y en este caso a un colectivo desfavorecido.
Y hablando de buses no puedo dejar de referirme a los nuevos buses adquiridos por los lumbreras concejales cuyas puertas en lugar de abrir para fuera abren para dentro y si no estas atento te pueden dar una hostia además de ocupar más espacio, con unos asientos y escalones súper altos y resbaladizos que incomodan muchísimo el uso y donde más de una persona mayor y no tan mayor ha tenido que ser ayudada para acomodarse.
Pero no es ese el tema que quería comentar con mis amigos de la boina sino lo llamativo que resulta la falta de educación y respeto entre muchos de los usuarios más jóvenes del TUS. No soy de los que echa pestes contra la juventud porque hay jóvenes muy válidos y encantadores pero otros muchos no conocen ni quieren saber de ceder el paso, de dejar asiento a sus mayores etc. incluso cuando van acompañados de sus padres no les dicen nada. Increíble
Los mayores jadeando tienen que ir de pie y los más jóvenes van sentados sin inmutarse con sus cascos enchufados a la pantalla, pero como digo siempre hay excepciones. Pero lo cierto es que éste año en distintas ocasiones he observado como son los mayores los que entre ellos y ante la cara de póquer de los jóvenes los que ceden los asientos a los que ellos consideran más mayores o más débiles.
Naturalmente que de éstas deficiencias que contamos la alcaldesa no se da cuenta de ello porque ni ella ni la banda de sus concejales no visitan el transporte urbano ¡faltaría más!, pero al final de la temporada nos hará una encuesta donde todo el mundo estará encantado con nuestro TUS
Todo este reflejo de lo que sucede es el baremo de nuestra política que rige en La Casona y la educación, el respeto, el nivel de la sociedad en la que vivimos. El respeto, la educación, entre otros, son parámetros que inciden en el progreso de una población y si fijamos en ese índice a nuestra ciudad así nos va.
Santander decrece como sabemos, por algo será. Tal vez nuestros gobernantes en vez de querer incidir tanto en las memorias históricas que interesan a unos u otros contar, y recordar de una u otra manera incidieran más en hacer hincapié en la educación, el respeto y las buenas maneras en los centros educativos y dejar la historia a los historiadores las cosas serían mejor.
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