Noticias de Cantabria
21-09-2008 11:32

El cántabro Vidal Bada se proclama Rey de la Mozzarella en Buenos Aires

Sus vacas producen unos 40.000 litros de leche al día, que no alcanzan para las necesidades de producción que ascienden a unos 212.000 litros de los que la gran mayoría se destinan a la fabricación del famoso queso de origen italiano del que Lácteos Vidal elabora unos 18.000 kilogramos diarios.

 

   Más del 70 por ciento de la mozzarella que consumen las numerosas pizzerías existentes en Buenos Aires son abastecidas por la empresa Lácteos Vidal, propiedad del cántabro Vidal Bada, quien a comienzos de los años sesenta partió de su pueblo natal, Luey, para afincarse en Argentina donde hoy posee una fabrica de quesos, 15.000 cabezas de ganado y otras tantas hectáreas de terreno productivo.

   Sus vacas producen unos 40.000 litros de leche al día, que no alcanzan para las necesidades de producción que ascienden a unos 212.000 litros de los que la gran mayoría se destinan a la fabricación del famoso queso de origen italiano del que Lácteos Vidal elabora unos 18.000 kilogramos diarios.

   Cuando esta agencia visitó en la jornada de ayer, sábado, el municipio de Carlos Casares, donde Vidal tiene su ganado, sus tierras y su fábrica,  esta última ubicada en el pequeño pueblo de Moctezuma, este cántabro de 72 años de edad se encontraba en su tierra natal, pasando un tiempo de vacaciones con su familia.

   Fue su hijo, también de nombre Vidal, quien actuó de anfitrión de la visita a la hacienda que se encuentra en la provincia de Buenos Aires, a unos 300 kilómetros al oeste de la capital federal. A bordo del avión del que dispone la familia, el trayecto se realiza en apenas 45 minutos. Al llegar, sorprende la dimensión de los terrenos propiedad del empresario, cuya familia poseía en Luey no más de 20 vacas, que él ha multiplicado hasta alcanzar la cifra de 15.000 cabezas de ganado, la mayor parte, destinadas a carne y unas 3.000, a la producción de leche, aunque en estos momentos son 1.500 las que se someten a ordeño y dan unos 42.000 litros de leche al día.

   "Mi padre se dedicó a lo que le gusta, que son las vacas de leche" comenta Vidal hijo, un joven de 35 años de edad, quien explica que la abuela de su progenitor, era una enamorada de Argentina y por eso su padre emigró a este país, lo que hizo a bordo de un barco llamado El Salta.

   Cuando llegó estuvo en casa de unos tíos y después en la de otros parientes, en la región de la Patagonia. Trabajó como pizzero, mozo, camarero y acabó en una fábrica de mozzarella, actividad a la que posteriormente se dedicaría ya como empresario, copando prácticamente el mercado de las pizzerías bonaerenses.

   La empresa la llevan su mujer, Alicia, que es argentina, y quien junto a su hija Alejandra, se encarga de la parte financiera, mientras él y su hijo atienden la parte productiva. Cuentan con unos 120 empleados que se dedican a las labores del campo y a la actividad en la fábrica, en la que ondea la bandera de Cantabria.

   "El éxito de mi padre ha sido proporcional a las horas que ha dedicado al trabajo" dice su hijo, quien recuerda que su progenitor "salía a trabajar a las cuatro de la madrugada y no regresaba hasta las once de la noche". Cuando se le pregunta por el futuro, 'Vidalín', como le llaman cariñosamente quienes le conocen desde niño, afirma tajante: "es difícil mirar a largo plazo; hay que mirar el día a día y seguir trabajando hoy, mañana, pasado mañana, y seguir creciendo".

   Aunque nacido en Argentina, no olvida sus raíces cántabras y, al igual que su hermana, visita regularmente Cantabria y ha formado parte del grupo de baile del Centro Montañés de Buenos Aires.


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