Experto recuerda, ante tragedias como la de Urda, que hay que activar manualmente la alerta de accidentes en el móvil
El secretario general del Colegio Oficial de Ingenieros de Telecomunicación, José Antonio Portilla, ha informado, a raíz del accidente ferroviario de Urda, sobre la utilidad de los sistemas de detección y alerta de situaciones de emergencia que integran algunos teléfonos y relojes inteligentes y ha avisado de que, por lo general, deben ser activados manualmente por los usuarios.
Así lo ha indicado, preguntado por la utilidad de estos sistemas ante tragedias como la del pasado 28 de octubre en Urda (Toledo), tras la cual algunos familiares relataron cómo habían recibido un aviso en el teléfono indicando que su hermano había sufrido un accidente y mostrando la ubicación.
"Algunos de los dispositivos que utilizamos en nuestro día a día como 'smartphones' o relojes inteligentes tienen algunas funcionalidades adicionales que pueden resultar muy útiles en determinadas situaciones como accidentes o emergencias. Cuando tenemos un suceso de este tipo, en el que podemos incluso quedar deshabilitados para pedir ayuda, estos dispositivos lo pueden realizar por sí solos", ha explicado Portilla, en declaraciones a Europa Press.
El experto ha destacado que diversos fabricantes como Apple, Google, Samsung, Huawei o Garmin incorporan estos sistemas orientados a la protección de los usuarios, aunque ha precisado que, normalmente, precisan "la activación manual y el consentimiento del usuario en los ajustes", salvo en determinados rangos de edad en los que figuran activados "por defecto".
En concreto, según ha señalado, estas funcionalidades adicionales hacen que dichos dispositivos sean capaces de solicitar ayuda por sí solos cuando el usuario queda "deshabilitado" tras un suceso o emergencia.
Según ha detallado, el funcionamiento de estas herramientas obedece a unos principios comunes en los que una serie de sensores detectan un evento anómalo. Posteriormente, diversos algoritmos evalúan la gravedad del suceso e inician un temporizador para que el usuario pueda responder o desactivar la alerta; en caso de no recibir respuesta dentro del plazo fijado, el dispositivo procede a enviar avisos a terceros.
Para la detección de los accidentes, la tecnología varía según el fabricante y el modelo, según ha indicado, abarcando desde acelerómetros que miden aceleraciones o desaceleraciones bruscas hasta giroscopios para captar caídas súbitas. Asimismo, se emplean la localización por satélite para evaluar cambios de velocidad y la ubicación, e incluso micrófonos orientados a registrar elevadas intensidades de ruido por unidad de tiempo generadas en impactos graves.
Las señales recabadas por los sensores se procesan mediante algoritmos de decisión, normalmente un sistema de aprendizaje automático o inteligencia artificial, los cuales comparan los datos con los patrones aprendidos en su entrenamiento, según ha precisado Portilla.
En este sentido, ha añadido que firmas como Apple han declarado haber entrenado sus sistemas de detección de accidentes "con más de un millón de horas de conducción y registro de choques", mientras que Google ha utilizado datos de "accidentes reales o simulados".
El experto ha apuntado que, tras confirmar una anomalía, el dispositivo alerta al usuario durante un periodo de entre "decenas de segundos y un minuto" mediante vibración o avisos en pantalla. Si la persona no interviene, el equipo realiza una llamada o SMS a servicios de emergencia o a contactos designados, transmitiendo la ubicación si es técnicamente posible.
Si bien, Portilla ha advertido de que estos mecanismos tienen sus "limitaciones" porque requieren una red de telecomunicaciones viable (móvil, Wi-Fi o satelital) y pueden presentar "falsos positivos o negativos".
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