El problema de Santander no es de dos brochazos. Carlos Magdalena
Llevamos mucho tiempo denunciando el abandono y dejadez por parte del consistorio de nuestra ciudad. Y ese abandono lo que ha producido es una acumulación de necesidades imperiosas que no se arreglan con dos brochazos para dar buena imagen a los veraneantes. Antiguamente cuando llegaba el verano se hacía una limpieza general para embellecer nuestra ciudad, pero se partía de que ya había una buena base, estaba limpia y adecentada.
Llevamos mucho tiempo denunciando el abandono y dejadez por parte del consistorio de nuestra ciudad. Y ese abandono lo que ha producido es una acumulación de necesidades imperiosas que no se arreglan con dos brochazos para dar buena imagen a los veraneantes. Antiguamente cuando llegaba el verano se hacía una limpieza general para embellecer nuestra ciudad, pero se partía de que ya había una buena base, estaba limpia y adecentada. Eso ya no es posible porque la acumulación de deterioro en distintas zonas por el abandono y el paso del tiempo lo impide.
Ha habido una mala gestión a lo largo de estos años, con decisiones precipitadas y sin planificación como es el tema de las basuras etc. llevando años con distintas empresas de limpieza, con juicios, demasiadas visitas a los juzgados llegando a llamar a la Casona con el nombre de ?la casa de los líos?. Incluso se llegó a pensar en la posibilidad de poner una sucursal de los juzgados en nuestro ayuntamiento aunque sólo fuera para recoger las notificaciones debido a los muchos pleitos. Y todo ello plasmado en los medios de comunicación con juicios paralelos porque lo de la fotogenia y marketing parece ser importante?
Algunos, pocos, dicen que somos demasiado contradictores con nuestra alcaldesa, falso porque nuestras denuncias se contrastan con las evidencias de lo que vemos en la calle, de lo que nos cuentan nuestros lectores para que lo reflejemos y porque no nos inventamos nada. Ahí está, solamente hay que salir por la ciudad.

Nosotros hemos pedido a la alcaldesa muchas veces que deje de hacer obrucas que las más de las veces son con sobre costos, obligándonos a pensar mal. Aunque miedo nos da cuando mete la mano en algo más grande como ocurrió con la Plaza Italia destruyendo una plaza coqueta, con historia y emblemática de la zona del Sardinero convirtiéndola en una explanada de baldosas con unos maceteros gigantes que nada tiene que ver con la identidad de lo que fue, los árboles dieron paso al hormigón, y el descontento de los santanderinos y de los que nos visitaron hace años espantados en lo que ven ahora.
Pueden decir mis lectores que siempre vuelvo a lo mismo, pero es que amigos míos no termino de acostumbrarme a tal aberración porque paso a diario por la zona y no me habituo a verlo así. Al menos de tanto decirlo y mostrar la gente el descontento se ha evitado en los Jardines de Piquío un estropicio similar y parece que en lo esencial se ha cuidado de no cambiar la estructura etc. Lo veremos cuando se inauguren, no sabemos cuándo pero ya es hora, y lleguen las fotos y los cohetes de colorines y la placa de reinauguración.

Hemos dicho muchas veces que Santander necesita un plan integral, hay que asfaltar toda la ciudad, pintar, iluminar, restaurar monumentos abandonados, más seguridad ciudadana, y mis lectores seguro que añadirían muchas cosas más pero tal vez, como se acercan las elecciones, y si no se cambia de candidata, se produzcan algunos arreglos y cambios, esperemos sean con cabeza y planificación.

Santander fue famosa por sus veraneos de toda la vida pero ahora se hace agobiante porque llegan miles y miles de gentes con unas infraestructuras insuficientes, con muchas carencias empezando por la vigilancia.
Ahora Santander está de moda, la climatología hace que la gente venga a la zona Norte, son muchos miles de visitantes y en la alcaldía están de brazos cruzados. Recordemos también que han venido a vivir con nosotros un montante importante de inmigrantes, se ve en los paseos y en los autobuses, viven todo el año, pero la ciudad cuenta con los mismos servicios.
El vaso se rebasó con el fallecimiento de unos chicos que pasaban por una pasarela oxidada en una zona emblemática de Santander, El Bocal, abandonada de la mano de Dios, ahora la jueza dictaminará, pero no es culpa de unos pocos, es culpa de unas administraciones inoperantes, empezando por Costas y por el Ayuntamiento de Santander porque su labor si no es competencial es la de in vigilando. Entre ellos se tiran la patata caliente. El único resultado que se ha producido es, que se ha encintado la ciudad señalando con vergonzosa culpabilidad los puntos a los que hay que poner remedio con urgencia. Y pasa el tiempo, no se hace nada porque siguen las mismas cintas sin repararse las zonas. Vergonzoso que el acceso a la playa del Sardinero, La Primera, tenga su principal acceso por las escaleras frente al Casino con vallas impidiendo el paso por el deterioro de los bajos desde hace más de un año. Patético.

Nosotros seguiremos denunciando la inoperancia, la dejadez y el abandono, pero son listos, o están listos para cobrar los impuestos a los santanderinos y poner multas a los vehículos ¡y eso que todavía no estamos con el verano en su plenitud!. Te invitan desde el consistorio a utilizar los autobuses que van abarrotados, que ya lo están a fecha de hoy, en los que se busca una plaza a brazo partido en según qué horas? Y seguiremos
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Comentarios(1):
Ahora toca fijarse en los jardines de piquillo como una licitación y adjudicación de obra de 1 millón y medio se va a convertir en 3 millones, porque el precio final todavía no está fijado. Habrá que esperar eso es una gran gestión