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Mundo 11-04-2026 09:15

Hungría decide este domingo si cierra la era Orbán para apostar por un sucesor más amable con Bruselas

El líder opositor y favorito, Peter Magyar, necesita un triunfo contundente para cambiar 16 años de estructuras configuradas por el ex prime ministro

MADRID, 11 (EUROPA PRESS)

Hungría encara este domingo las elecciones europeas más importantes del año; unos comicios que transformarán tanto la política interna del país como las difíciles relaciones entre Budapest y la Unión Europea a la sombra de la guerra de Ucrania si finalmente se cumplen los pronósticos y el líder opositor Peter Magyar y su partido Respeto y Libertad (Tisza) acaban con 16 años seguidos de gobierno del primer ministro, el ultraconservador Viktor Orbán.

Los comicios representan un plebiscito sobre Orbán, un hombre convertido ahora en el gran exponente de la polarización reinante en una Europa Central a matacaballo entre una corriente liberal y europeísta y una vertiente con una agenda ultranacionalista y conservadora que tiene entre sus aliados al presidente Vladimir Putin, y se presenta como gran amigo del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

En un clima político extremadamente tenso y bajo la atenta mirada de Bruselas y Washington, las principales encuestas dan como favorito en las elecciones a Magyar y a su partido, pero hasta qué punto tendrá impacto su victoria dependerá no solo de la contundencia de su triunfo, sino del carácter que decida exhibir el líder opositor, cuyas posturas no están realmente tan alejadas respecto a Orbán, su antiguo jefe.

En términos de política exterior, Magyar ha prometido como mínimo dialogar con Bruselas en términos más amables, pero ha avisado que no tiene intención de revertir la actual política húngara contra la adhesión de Ucrania a la UE. En lo que respecta a las relaciones con Rusia, aunque contempla reducir la dependencia energética, su fecha prevista, 2035, queda lejísimos del objetivo de 2027 marcado por Bruselas.

En el plano interno, Magyar ha expresado su deseo de eliminar toda presencia de leales a Orbán en el Poder Judicial -- el otro gran conflicto, junto a la posición sobre Ucrania, que enfrenta desde hace años a Budapest con Bruselas--, y en los medios de comunicación, pero el sistema electoral húngaro no favorece la victoria contundente que necesita para ello.

En cuestiones sociales, Magyar, que se enmarca en el espectro conservador, se ha pronunciado en líneas muy generales sobre temas tan importantes como la situación de la comunidad LGBTQ, perseguida por Orbán durante años. "Cuando nos toque en el poder, todo el mundo vivirá como quiera y amará como quiera mientras no viole la ley", manifestó el dirigente de Tisza, en declaraciones recogidas por el diario 'The Observer'.

Esta indefinición, en realidad, ha caracterizado buena parte del meteórico ascenso de Magyar, un relativo desconocido en la política húngara hasta su explosiva irrupción en las Parlamentarias Europeas de junio de 2024, donde el partido recién creado de este abogado de 45 años se alzó con siete de los 21 escaños en juego, solo cuatro meses después de abandonar el partido Fidesz de Orbán tras denunciar un escándalo de encubrimiento de abusos a menores.

El líder opositor no solo dejó el partido, sino también sus cargos en dos empresas estatales y un banco nacional; una estrategia de salto al vacío que ha trascendido la dimensión estrictamente política para situar a Magyar en el imaginario de la oposición húngara como una figura, tal y como le describía un reciente análisis del Consejo Europeo sobre Relaciones Exteriores, casi "mesiánica" en su empeño para derribar a Orbán de una vez por todas y colocar a Tisza, "un partido de un solo hombre", añade el grupo de estudios, en primera línea política.

EL DESTINO DE HUNGRÍA, BAJO LA LUPA DE TRUMP Y BRUSELAS

Este pasado viernes, el primer ministro de Hungría dejó bien claro en un discurso publicado en redes sociales la importancia capital de estos comicios. "No solo se elige un gobierno: se elige el destino de un país", aseveró el primer ministro antes de avisar por enésima vez que Magyar, con el respaldo de "servicios secretos extranjeros", no se detendrá "ante nada" para llegar al poder.

"Ya están organizando manifestaciones y disturbios antes del recuento de votos", ha avisado antes de denunciar un inminente "intento organizado de cuestionar la decisión del pueblo húngaro mediante el caos, la presión y el descrédito internacional".

Durante las últimas semanas, ha situado la guerra en Ucrania y su bloqueo total a la política europea de asistir a Kiev como un tema central de la campaña, toda vez que ha protagonizado duros reproches retóricos con el presidente, Volodimir Zelenski, y ha llevado su bloqueo a las últimas cumbre europeas. Pese a la presión al alza de los socios europeos, Orbán mantiene su veto a los 90.000 millones de euros de ayuda para mantener a flote a Ucrania.

En este contexto de alerta, Orbán agota sus últimos cartuchos de una campaña que ha culminado esta semana con un espaldarazo desde la Casa Blanca con las visitas del núcleo duro de la Administración Trump, comenzando por el vicepresidente JD Vance y el secretario de Estado, Marco Rubio, a mediados de febrero, y un mensaje final de apoyo del propio presidente a su amigo, "un líder firme y poderoso" que cuenta con su "respaldo total y absoluto para su reelección".

La perenne tensión entre Orbán y la Unión Europea no podía faltar en campaña: este mismo jueves la Comisión Europea pidió explicaciones a Orbán sobre una investigación periodística en la que fue revelado que Budapest se ofreció a remitir documentos confidenciales de los 27 a Moscú; el enésimo ejemplo de las suspicacias que han marcado años de relaciones entre Budapest y Bruselas, con Ucrania como último episodio.

UN RELATIVO CAMBIO DE PARADIGMA

Sobre la relación con Bruselas, Magyar ha prometido una defensa enconada de los intereses nacionales pero en términos más amables, por lo que se espera que pueda reconstruir las relaciones con las instituciones comunitarias. El jefe de gabinete de Tisza en la Eurocámara, Márton Hajdu, describe su partido al portal Politico como una formación "completamente prohúngara" que, sin embargo, "está comprometida a defender los intereses nacionales dentro de la UE, no en sus márgenes, y nunca contra ella".

Pero el conflicto está ahí. Como ejemplo, cabe recordar que sus siete representantes en la Eurocámara fueron sancionados por su grupo paraguas, el Partido Popular Europeo, después de que no se presentaron a votar por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en la moción de censura que terminó salvando en enero.

Las encuestas apenas sirven de orientación dada la enorme disparidad de resultados en los sondeos dependiendo de la afinidad de los medios al Gobierno de Orbán. Parece existir cierto consenso en que Magyar y Tisza son favoritos pero el margen es ahora mismo imposible de calcular a la espera que ver qué sucede con el voto de la diáspora, tradicionalmente favorable al Fidesz o el rendimiento de posibles socios de coalición de Orbán como el movimiento ultraderechista Nuestra Patria (Mi Hazánk) de László Toroczkai.

Además, el sistema constitucional húngaro está diseñado de tal manera que no solo las enmiendas constitucionales, sino también una amplia gama de leyes en áreas políticas clave solo pueden aprobarse o modificarse por mayoría de dos tercios, de ahí que resultará crucial el margen de victoria que saque Magyar con vistas a su iniciativa para transformar lo que Orbán describió en 2014 como un "sistema iliberal", donde la voluntad del pueblo lleva década y media ejércitándose bajo el filtro de su persona y las instituciones democráticas han permanecido durante todo ese tiempo en un segundo plano.

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