El Museo Reina Sofía "recupera la vida" de las piezas de Aurèlia Muñoz en la muestra `Entes`
El Museo Nacional Reina Sofía ha inaugurado `Entes`, una retrospectiva sobre la artista catalana Aurèlia Muñoz con la que pretende "recuperar la vida" de sus piezas.
Así lo ha explicado el director de la pinacoteca, Manuel Segade, este martes, cuando también ha explicado que "pocas veces" ha visto un montaje de una exposición "en el que se produzca conocimiento sobre la artista", para después añadir que precisamemnte el "gran esfuerzo" ha sido para recuperar la vida de las piezas.
"Hemos dado vida a una Aurèlia que tal vez habíamos olvidado", ha añadido Segade. Aunque al principio ha apuntado al franquismo como causante de ese "olvido" de la artista, uno de los comisarios, Manuel Cirauqui, luego ha matizado que en los años ochenta la catalana comenzó a producir en otros formatos, por lo que se le perdió la pista.
"No es de repente acusar al mundo de un olvido absolutamente perverso y felicitarnos por haberlo recuperado. No es tanto así, pero es verdad que desde hace un tiempo no había una gran exposición de Aurèlia y veíamos esto como una necesidad", ha apuntado Cirauqui.
Así, hasta el próximo 7 de septiembre, el Reina Sofía acoge esta exposición -organizada junto al Museu d'Art Contemporari de Barcelona (MACBA), a donde llegará el 5 de noviembre- sobre una figura clave del lenguaje escultórico textil europeo del siglo XX, coincidiendo con el centenario de su nacimiento.
'Aurèlia Muñoz. Entes' recorre todas las épocas, técnicas, series y materiales utilizados por la catalana desde los años 50 hasta principios del siglo XXI. Concretamente, se compone de más de 150 obras, muchas de ellas inéditas, especialmente sus dibujos; más de 60 esculturas y piezas cosidas, anudadas o tejidas, hechas de yute, sisal y algodón, muchas de ellas de gran tamaño.
Están sus bordados de los años sesenta, que reinventan la pintura; también sus grandes esculturas anudadas de macramé de los años setenta, que abandonan la pared y toman cuerpo tridimensional como entes; y los 'Pájaroscometa' o 'Aerostatos' de los años ochenta -unas estructuras móviles y aerodinámicas, inspiradas por su afición a la papiroflexia, la navegación a vela y las máquinas de Leonardo da Vinci-.
La responsable del Archivo Aurèlia Muñoz e hija de la artista, Sílvia Ventosa, ha compartido también la visión de que esta muestra "rreivindica la contemporaneidad" de la artista, no la "recupera".
También se puede ver en esta exposición una selección de objetos y obras de su archivo personal, que incluye cartas, maquetas, cuadernos de proyectos y fotografías, ha explicado Ventosa. Precisamente, a partir de 1970, Muñoz contó con un estudio profesional en el que produjo, documentó y archivó con la ayuda de fotógrafos y asistentes como Josefina Salazar.
"Aurèlia era una persona que huyó de las etiquetas. 'Sigue siempre el camino más difícil' era una de sus frases favoritas, y en una época franquista y misógina, buscaba la libertad de un pájaro volando, como sus obras", ha explicado Ventosa.
La mayor parte de las obras expuestas proceden del Archivo Aurèlia Muñoz, de la colección del Ayuntamiento de Sant Cugat y del Museu Nacional d'Art de Catalunya (MNAC); cuatro son de las Colecciones del Reina Sofía; también hay obras del MACBA, del MoMA y de prestadores particulares.
En cuanto al recorrido, en la antesala de la exposición se encuentran 16 documentos fotográficos que muestran el diálogo creativo que mantuvo Muñoz con otros profesionales. Entre ellos Lluís Casals, Montse Faixat, Ángeles Moral, Francesc Català-Roca o Rocco Ricci.
Después, es lugar para sus bordados, montajes y estampaciones, mientras que en la segunda sala se exponen las esculturas anudadas. Después, se hace un recorrido por su archivo y se explican los procesos y contextos.
En una de las últimas secciones de la muestra reposan sus "aerostatos", piezas a caballo entre el pájaro y cometa.
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