El mantenimiento, materia pendiente en nuestro país. Carlos Magdalena
Toda obra necesita un mantenimiento, un seguimiento, un control porque el mero paso del tiempo la deteriora. El tren bala en Japón lleva funcionando desde el 1 de octubre de de 1964, más de 60 años, ha transportado millones de pasajeros y no ha tenido accidentes, esto seguramente se debe al cuidado exhaustivo de toda su maquinaria e instalaciones.
La palabra no es mágica, ni carece de contenido sólo que ni se tiene en cuenta ni se practica como debería hacerse. Toda obra necesita un mantenimiento, un seguimiento, un control porque el mero paso del tiempo la deteriora. El tren bala en Japón lleva funcionando desde el 1 de octubre de de 1964, más de 60 años, ha transportado millones de pasajeros y no ha tenido accidentes, esto seguramente se debe al cuidado exhaustivo de toda su maquinaria e instalaciones. Sin embargo hay otra serie de obras realizadas por el humano donde pasan los meses, y los años y están como el primer día que se inauguraron, carecen de mantenimiento y revisión.
En España se trata de inaugurar, se trata de la foto pero no se tiene visión de futuro ni se trabaja con visión del mañana, interesa exclusivamente la inmediatez del momento sin visión a largo plazo. Se trabaja sólo para presentar a la opinión pública una obra que puede ser magnífica e incluso futurista si cabe pero sin la partida correspondiente de mantenimiento.
En España los políticos se lanzan a construir cosas que se vean para enseñar y una vez realizada la presentación se olvidan. Aquí por ejemplo en Santander tenemos un montón de estatuas que representan nuestra historia, olvidadas, de edificios abandonados a su suerte. Tenemos el ejemplo relativamente reciente de algunos lugares bonitos que se han abandonado como por ejemplo, la Duna de Gamazo, o El Parque de Las Llamas, que cuando se inauguró se dijo que iba a tener continuación y ampliación y lo que ha tenido es abandono. O lo que quieren arreglar ahora con el doble de costo dado el deterioro acumulado del Dique de Molnedo, más conocido como el Espigón de Puerto Chico donde antiguamente se reparaban veleros y tenía vida propia hasta que llegó el amigo socialista, presidente de la Autoridad Portuaria, Javier Del Olmo, y decidió que allí no se hacía nada y para ello lo llenó todo de bolardos con forma de bola que da miedo verlo y ya no pasean ni los perros con sus dueños, veremos el invento de reforma del nuevo presidente qué sorpresa no trae. ¡Mon dieu!.
Otro ejemplo son esos barquitos de La Magdalena de Vital Alsar, que pueden no ser muy históricos o fieles de los que surcaron los mares pero que sirven de adorno al lugar, embelleciendo más si cabe el lugar, pues ahí les han dejado abandonados los alcaldes de Santander a la intemperie sin cuidado alguno pero eso sí se han hecho muchas fotos con el navegante.
Y qué decir de las múltiples ermitas de Cantabria en total abandono que son el patrimonio de nuestra historia y están la mayoría en un deterioro absoluto, y las cuidadas lo son por el empeño de las gentes del lugar, nada más, porque las instituciones parece que no están para esas cosas. Y así podríamos seguir sin apartarnos de lo principal, el mantenimiento, vigilancia y seguridad de lo que se construye y de lo que hemos heredado de nuestros antepasados.
El desgraciado accidente de los trenes en Cordoba pone el punto de mira en el mantenimiento de las vías, tristemente no solamente de ese tramo porque esto es algo que los propios maquinistas vienen denunciando hace tiempo pero se calla, el flujo ferroviario ha aumentado y algunas vías y catenarias están sobrecargadas y obsoletas, sin ir más lejos la de nuestra Comunidad. En Cantabria tenemos la catenaria averiada desde hace años, nuestros trenes se paran, los viajes empiezan en tren y terminan en bus etc. Toda una aventura que se sabe como comienza pero no cómo finaliza aunque afortunadamente no hemos tenido accidentes mortales porque cómo nuestros trenes van a velocidad de burro, no ocurren descarrilamientos, por ese lado lo celebramos aunque los viajes y en concreto el que lleva a Madrid se nos haga eterno y desesperante.
Ahí les presento esta reflexión de que tienen que cambiar el chip nuestros políticos, olvidarse de las fotos y que las obras que se construyan con nuestro dinero sirvan de futuro y no de presente para hacerse una foto.
Enviado desde mi iPhone
¿Quieres envíar un comentario?
Comentarios(1):
Totalmente de acuerdo. Vale dinero, no hay inauguraciones y da mas votos dedicar el dinero a salud y enseñanza aunque de verdad luego vaya a chistorras