Sólo fútbol
Ganamos a los tulipanes con sangre, dolor y lágrimas. La frase viene como anillo al dedo ya que, más que un partido de futbol, fue una batalla campal dirigida a los tobillos de nuestros jugadores. La roja, o el rojo, nos sienta bien.
Anoche quedó acreditado que España va bien, en fútbol, en lo demás bastante irregular, como antes del partido se preocupó en calentar el vasco Urkullu diciendo que no quería que ganase la roja y que después del partido llegaría la cruda realidad. Urkullu, hombre, déjenos disfrutar al menos unos días y coja vacaciones, ésa sería la respuesta de haber tenido comunicación directa con nuestro vecino y casi pariente.
Finalmente, España consiguió lo que tanto anhelaba, salir de la crisis no, ganar el mundial de los mundiales de fútbol. La dicha nunca es perfecta y, en este caso, España entera lo ha celebrado. Sólo un apunte, se ha notado un cierto rebrote de ese nacionalismo que estaba escondido por errores del pasado y la tolerancia actual. Es bueno y es malo, pero la balanza siempre será buena. Ojo con los nacionalismos minoritarios que gobiernan España porque la juventud mayoritaria del resto dicen siempre por qué nos gobiernan unos pocos y estamos sometidos a ellos. El mensaje no puede ser más claro y los políticos tienen que ponerse a trabajar. Hay que tratar de desenredar este ovillo en que la incapacidad de la clase política nos ha metido y creado tanta confusión cuando lo fácil es mirar a los libros de historia y a la realidad de las bases:la gente trabajadora
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