Cantabria aprueba el Plan de Sostenibilidad Energética 2021-2030, con el objetivo de generar un excedente del 10%
La ampliación de la central hidroeléctrica de Aguayo podría estar operativa en 2030 o 2031
El Consejo de Gobierno ha aprobado el Plan de Sostenibilidad Energética de Cantabria (PSEC) 2021-2030, con el objetivo de reducir la dependencia energética para que la región sea autosuficiente e, incluso, que genere más energía que la que necesita, concretamente un excedente del 10,2%.
Se trata de un objetivo "muy ambicioso", teniendo en cuenta que en 2024 "solo" se produjo en Cantabria el 30% de la energía eléctrica consumida.
Así lo ha anunciado el consejero de Industria, Empleo, Innovación y Comercio, Eduardo Arasti, este viernes en rueda de prensa para informar del nuevo Plan de Sostenibilidad Energética.
Según ha explicado, esta herramienta básica de orientación estratégica para la región en materia energética entrará en vigor el próximo miércoles, 19 de agosto, tras su publicación en el Boletín Oficial de Cantabria (BOC), en sustitución del anterior plan 2014-2020, para dotar a los desarrollos en materia energética de "la mayor seguridad jurídica posible".
Arasti ha señalado que, a pesar de la reducción del consumo de energía eléctrica en el periodo 2014-2023, la dependencia energética ha aumentado como consecuencia del desplome de la generación eléctrica mediante la cogeneración, pasando del 57% en 2014 al 70% en 2024.
Entre los objetivos del plan se encuentran reducir las emisiones, priorizar el uso de las fuentes renovables, mejorar la dependencia energética de la comunidad autónoma e impulsar la inversión en I+D+I en el ámbito de las tecnologías energéticas.
Estas grandes metas están asociadas al cumplimiento de objetivos específicos para el horizonte del plan, que son descender las emisiones de gases de efecto invernadero en casi un 27% respecto de las que había en 1990, así como reducir la dependencia energética, alcanzando el 46% de contribución de las energías renovables en la generación total de energía eléctrica en 2030; y reducir en un 23,5% el consumo de productos derivados del petróleo.
Para lograr estos objetivos, el plan contempla una serie de actuaciones transversales, como el fomento del autoconsumo, el uso de energías renovables, la mejora de la eficiencia en edificios, en procesos industriales y en municipios, el fomento a la movilidad sostenible y la ampliación de la potencia renovable instalada, con especial protagonismo de la energía hidroeléctrica, eólica y solar.
LA POTENCIA ELÉCTRICA INSTALADA SOLO CRECIÓ UN 4%
Arasti ha señalado que durante el periodo 2015-2023 la potencia eléctrica instalada en Cantabria aumentó en menos de 20 megavatios, lo que supone un crecimiento de apenas el 4%, frente al incremento medio nacional del 24%.
Igualmente, la generación eléctrica descendió un 14% en las dos últimas legislaturas debido, principalmente, a la caída de la cogeneración, cuyas plantas fueron cerrando "al dejar de ser rentables por la ausencia de una política estatal de incentivos".
La generación renovable también registró una evolución negativa, con una caída del 21% durante el mismo periodo. Como consecuencia, Cantabria pasó a ocupar en 2023 la última posición entre las comunidades autónomas en aportación a la generación renovable nacional, representando únicamente el 0,28% del total.
Aunque el consumo eléctrico regional se redujo cerca de un 20% entre 2014 y 2023, la dependencia energética aumentó "significativamente" debido al desplome de la generación.
Ante esta situación, el nuevo PSEC 2021-2030 fija como objetivo reducir la dependencia energética mediante el aumento de la cobertura de la demanda eléctrica, desde el 54,8% registrado en 2019 hasta el 110,2% en 2030.
Esto permitiría a la comunidad alcanzar la autosuficiencia energética e incluso generar un excedente superior al 10%, ha indicado el consejero.
PROYECTOS PARA IMPULSAR LA GENERACIÓN
Para conseguir este objetivo, el titular de Industria ha destacado proyectos como la ampliación de la central hidroeléctrica reversible de Aguayo, que va a incrementar su potencia en 1.000 megavatios más, hasta los 1.361, con una inversión de 900 millones de euros, y que podría estar operativa en 2030 o 2031.
Se trata de una de las mayores inversiones privadas de la historia de Cantabria, para convertirse en la segunda central de bombeo más grande de España y una de las mayores de toda Europa.
Arasti ha indicado que este proyecto ha dado pasos "decisivos" este año, tras recibir la autorización administrativa de construcción en el pasado mes de junio.
Además, la Consejería de Industria declaró el interés público de la infraestructura también en junio y ya ha iniciado las obras para la habilitación de los accesos y la preparación de los terrenos.
El consejero ha señalado que la segunda gran medida del Plan de Sostenibilidad es la energía eólica, que recoge una potencia objetivo de 700 megavatios, que también es un objetivo "ambicioso", ha dicho.
Actualmente existen 12 parques eólicos en avanzado estado de tramitación que suman 378 megavatios de potencia. Entre los más avanzados se encuentra el parque Somaloma-Las Quemadas, que el pasado 23 de junio fue nuevamente autorizado y se estima que entre en servicio en el segundo semestre de 2028.
En cuanto al parque del Escudo, su construcción está "prácticamente completada", a falta de que el Ministerio de Transición Energética resuelva con urgencia los recursos existentes para que el parque pueda comenzar a generar energía este mismo año.
El plan también contempla una transición progresiva desde la cogeneración convencional hacia tecnologías más limpias. En este contexto, la futura planta de cogeneración con biomasa de Solvay, actualmente en construcción y con una potencia de 49,9 megavatios, permitirá recuperar parte de la capacidad perdida cuando entre en funcionamiento en 2027. Será, además, la mayor instalación de este tipo en España.
Asimismo, recoge el desarrollo de otras fuentes renovables como la energía solar fotovoltaica, con el objetivo de alcanzar los 70 megavatios; la hidráulica, hasta los 129 megavatios; las marinas, 50 megavatios; o la minieólica, la biomasa, el biogás y tecnologías térmicas renovables como la aerotermia y la geotermia.
En este ámbito destaca el proyecto de producción de biometano de Verdalia Bio Hazas, que ya dispone de autorización ambiental integrada y continúa su tramitación urbanística.
El almacenamiento energético será otro de los pilares del nuevo modelo energético regional. Además de Aguayo II, el Gobierno apuesta por el desarrollo del hidrógeno renovable apoyado en el almacenamiento proyectado por Enagás en Polanco, una inversión de 600 millones de euros conectada al corredor europeo H2Med y que servirá de impulso para iniciativas como Besaya Green H2, declarada estratégica en 2026.
"Estamos sentando las bases para un sector energético más eficiente, sostenible y autosuficiente, capaz de sustentar el cambio de modelo productivo que queremos para la región", ha sentenciado.
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