RACE identifica 904 kilómetros de carreteras con riesgo elevado de accidente, ninguno en Cantabria
El número de tramos y extensión se ha incrementado respecto al periodo de análisis anterior
La Fundación RACE ha identificado en la Red de Carreteras del Estado 95 tramos, que suman 904 kilómetros, con riesgo elevado de accidente. Cantabria y Navarra son las únicas comunidades que no tienen ninguno.
De ese casi centenar de tramos, 25, con un total de 235,7 kilómetros, están clasificados como de "riesgo alto" y los 70 restantes, que suman 668 km, son considerados de riesgo "medio-alto".
Así lo indica último Informe de Riesgo de accidentalidad relativo al periodo, elaborado por el programa internacional de evaluación de carreteras iRAP y en el que participa la Fundación RACE y para el que se han analizado datos correspondientes al periodo 2022-2024.
El número y la extensión de los tramos señalados como de riesgo elevado en el informe se han incrementado respecto al anterior (el relativo a 2021-2023) ya que se ha pasado de los 82 (761 kilómetros) a los 95 (904 kilómetros).
Los tramos clasificados con Índice de Riesgo Alto representan el 5,1% del total de tramos (vs 4,6% en informe anterior), pero concentran el 6,5% de la longitud de la red (vs 5,5%).
En la comparación entre los periodos 2021-2023 y 2022-2024 se observa una evolución desigual del riesgo en función del tipo de infraestructura.
En las carreteras convencionales se aprecia un aumento del peso de los tramos clasificados con Índice de Riesgo Medio-Alto y Alto, que pasan de representar el 16,5% al 18% de los de analizados, incrementándose de forma específica los tramos de riesgo alto, que alcanzan el 10% en el periodo más reciente.
Por el contrario, en las vías de alta capacidad los niveles de riesgo elevado se mantienen en valores "muy reducidos", descendiendo ligeramente el porcentaje de tramos de riesgo alto y confirmando un comportamiento más estable desde el punto de vista de la seguridad vial.
La Rioja, Aragón, Galicia y Cataluña son las comunidades autónomas que concentran un mayor número de tramos de riesgo alto.
Entre las conclusiones, el informe destaca el impacto de la siniestralidad en el conjunto de los tramos de riesgo alto donde se registraron 351 siniestros con víctimas, 95 de ellos siniestros mortales, con un balance de 106 personas fallecidas y 352 heridos graves. Durante el periodo analizado se han considerado 3.873 siniestros con víctimas, con 1.341 fallecidos y 3.566 heridos graves, lo que pone de manifiesto, según el informe, "la gravedad del alcance en términos de impacto humano y social".
Según los datos recopilados en el estudio, se observa que los entornos de mayor riesgo están en carreteras convencionales y concretamente en vías con calzada única, tráfico mixto, intersecciones al mismo nivel, accesos directos, limitaciones geométricas y ausencia de elementos de protección que reduzcan la gravedad de los accidentes.
Para RACE, la conclusión "no es que las vías de alta capacidad estén libres de accidentes, sino que las situaciones más peligrosas para la seguridad vial se concentran en las carreteras cuyo diseño ofrece menos margen de seguridad, especialmente en la red convenciona"l. Los datos confirman que hay carreteras donde el riesgo no es puntual, sino que se repite a lo largo de varios tramos.
Como ejemplos, el estudio menciona las vías N-340, la N-260 o la N-432. Concretamente de la N-340, considerada la carretera más larga de España con 1.248 km que conectan Cádiz y Barcelona, se han analizado 34 tramos, que suman un total de 373,8 km, de los cuales 10 tramos, equivalentes a 96,4 km, se clasifican con Índice de Riesgo Medio-Alto o Alto. Entre 2022 y 2024 se han producido 67 siniestros con 8 personas fallecidas y 65 heridas de gravedad.
La carretera N-260 atraviesa la cordillera pirenaica desde Portbou, en Cataluña, hasta Sabiñánigo, en Aragón. También conocida como Eje Pirenaico. Su análisis identifica 16 tramos, con una longitud total de 187 km, de los que 4 tramos, equivalentes a 34,6 kilómetros, presentan Índice de Riesgo Medio-Alto o Alto, incluyendo un tramo catalogado como de Riesgo Alto. El periodo analizado se han producido 18 siniestros con 6 personas fallecidas y 25 heridas de gravedad.
Y la tercera vía es la N-432, una nacional que conecta Badajoz, Córdoba, Jaén y Granada, siendo un corredor vital entre Córdoba y Granada. De los 361,1 kilómetros analizados, tres tramos tienen un Índice de Riesgo Alto, que suman 23,2 kilómetros. En el tiempo analizaqdo se registraron 12 siniestros con 4 personas fallecidas y 15 heridas de gravedad.
Para los responsables del estudio, estas tres vías muestran que "no basta con actuar en puntos concretos, sino que es necesario intervenir en el recorrido completo, con actuaciones planificadas y coherentes".
SITUACIÓN POR CCAA
La media general de kilómetros de riesgo elevado se sitúa en el 3,35%, frente al 2,9% registrado en el periodo 2021-2023, lo que indica un aumento del peso relativo de los tramos peligrosos en el conjunto de la red analizada. Destaca de forma significativa la Comunidad Autónoma de La Rioja, que concentra el 14,16% de su red analizada en tramos de riesgo elevado, situándose muy por encima de la media general. A continuación, se sitúan Aragón (6,31%), Galicia (5,36%), Cataluña (4,95%), Castilla y León (3,82%) y Andalucía (3,4%), todas ellas por encima del promedio nacional del 3,35%.
Por debajo de la media se encuentran Murcia (2,46%), Comunidad Valenciana (2,36%), Extremadura (1,5%), Comunidad de Madrid (0,96%), Castilla-La Mancha (0,85%), Asturias (0,74%) y Cantabria y Navarra ambas con ningún tramo de carreteras de riesgo elevado.
Respecto al tipo de vehículos, dentro de los resultados de accidentalidad, los datos de los vehículos pesados representan el 8,4% del total con 324 siniestros, una tendencia descendente que pasó del 10% en 2022 al 7% en 2024. Sin embargo, a pesar de la disminución en términos totales, estos accidentes han sido de mayor gravedad con 113 siniestros con fallecidos y 220 con heridos graves en el periodo analizado.
En carreteras con calzada única, tráfico mixto, intersecciones al mismo nivel y márgenes estrechos, la presencia de vehículos pesados incrementa la severidad potencial de los siniestros debido a su tamaño y peso.
Los datos analizados con metodología iRAP confirman que, cuando la infraestructura es menos tolerante al error, la combinación de tráfico pesado y un diseño viario con limitaciones estructurales multiplica las consecuencias en caso de siniestro. Por ello, los autores del estudio concluye que "no basta en confiar solo en el comportamiento del conductor", sino que es necesario llevar a cabo mejoras en los tramos y entornos de especial peligrosidad que fomenten una movilidad segura.
En cuanto al colectivo de motoristas, se registraron 1.131 siniestros, con 258 fallecidos y 942 heridos graves, lo que representa el 29,2% del total de los siniestros con víctimas. Estos datos ponen de manifiesto una mayor vulnerabilidad de este colectivo frente al resto de los modos de transporte, ya que concentran el 19,2% de los fallecidos y el 29,2% de los heridos graves.
Para los autores, los datos "refuerzan que reducir los accidentes de motocicletas requiere de medidas centradas en la mejora de infraestructura y gestión del riesgo, como mejorar la consistencia del trazado, los márgenes de seguridad, los tratamientos de intersecciones y controles de la velocidad complementarios con actuaciones específicas en los tramos donde los siniestros se repiten".
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