Un estudio sobre la playa de La Maruca revela un retroceso "significativo" de la línea de costa cántabra
Un profesor de la Universidad de Cantabria ha analizado las ortografías de cuatro décadas para detectar los cambios producidos en el litoral cántabro
Un estudio de un profesor de la Universidad de Cantabria sobre la playa de La Maruca, en Santander, revela un retroceso "significativo" de la línea de costa cántabra y transformaciones en la distribución del sedimento.
Ha sido realizado por Jaime Bonaechea, profesor titular del departamento de Ciencias de la Tierra y Física de la Materia Condensada de la Facultad de Ciencias de la UC, junto a Germán Flor, profesor del Departamento de Geología de la Universidad de Oviedo. Ambos han analizado la evolución morfodinámica del arenal cántabro, algo "crucial" para la gestión costera.
En concreto, la migración hacia tierra de la playa es de aproximadamente 12 metros en 40 años, como consecuencia del ascenso del nivel del mar y a la modulación del régimen de oleaje en el Cantábrico. El estudio evidencia la complejidad de estos sistemas costeros como consecuencia de factores naturales y antropogénicos, informa la UC.
La Maruca es una playa de cantos caracterizada por condiciones de oleaje de baja energía y una morfología "singular". A diferencia de las playas arenosas, las de cantos han recibido menor atención científica, pese a su importancia para la estabilidad costera, por lo que el análisis realizado en este enclave, en pleno Geoparque Costa Quebrada, es "crucial" para anticipar los efectos del cambio climático y la presión antropogénica sobre la costa. Además, aporta información valiosa para mejorar la resiliencia de los sistemas costeros atlánticos.
El equipo investigador ha analizado las ortofotografías históricas disponibles a lo largo de cuatro décadas (1984-2024) para detectar los cambios producidos en esta playa de cantos que se extiende formando un arco ligeramente cóncavo de 95 metros sobre una superficie de algo más de 2.200 metros cuadrados. La mayoría de los cantos, procedentes de la erosión, son subredondeados y de composión calcárea.
El estudio ha sido publicado en la revista Earth.
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