La democracia de España recae en el Tribunal Supremo. Carlos Magdalena
Siempre he dicho, ver hemeroteca, que quien puede hacer caer a Sánchez son los juzgados. Este sainete satírico y corrupto que se está celebrando en el Tribunal Supremo dibuja muy bien por desgracia la España actual, y los españoles sentimos que esa gente no nos representa evidentemente, pero ahí están y entre ellos se han consensuado para delinquir.
Siempre he dicho, ver hemeroteca, que quien puede hacer caer a Sánchez son los juzgados. Este sainete satírico y corrupto que se está celebrando en el Tribunal Supremo dibuja muy bien por desgracia la España actual, y los españoles sentimos que esa gente no nos representa evidentemente, pero ahí están y entre ellos se han consensuado para delinquir.
¿Qué es difícil probarlo?, evidentemente, pero existen indicio racionales más que suficientes para producir una condena y para abrir causas contra el propio presidente del Gobierno, que tiene necesariamente que declarar y además para investigar la financiación ilegal del Partido Socialista Obrero Español. El PSOE se ampara en la auditoria y para los profesionales estas son simplemente un coladero. Las declaraciones del señor Aldama son claras y si es preciso que le pasen por el polígrafo. A todo ello hay que añadir todos los demás indicios y las grabaciones de audio que son clarísimas.
Por todo ello no será necesario el uso del polígrafo porque a estas alturas del peliculón titulado Sánchez, esposa y colaboradores, todo español que siga medianamente los medios de comunicación sabe que existe una trama que sólo pudo mantenerse con la complicidad de una u otra manera del presidente Sánchez, y muy bien lo dice el empresario Aldama porque el jefe numero 1 era Sánchez, culpable por acción u omisión. El segundo y mano derecha de Sánchez era Ábalos, el tercero y chico para todo era Koldo y el empresario era el cuarto. ¡Toda una banda!
Ahora estamos en manos del Tribunal Supremo y sin duda esperemos su dictamen en la correspondiente sentencia, los indicios racionales de criminalidad son absorbentes de la culpabilidad de los cuatro personajes que se han forrado. Y todo ha sido posible gracias a las declaraciones del empresario Aldama. Se le ha visto en su declaración seguro, claro, rotundo incluso pormenorizaba y detallaba. Cierto que llegó al TS con un guión muy bien preparado y un guion de esa naturaleza, si es veraz, es muy dificil desmontarlo.
Una curiosidad que dice mucho de la autenticidad de lo declarado es que Sánchez y el PSOE a estas alturas no se han querellado ni se han personado en el sumario, como si la cosa no fuese con ellos.
Todavía falta la declaración de Ábalos prevista para este próximo lunes, no sabemos si seguirá con la táctica de dar pena sintiéndose ??sooolo?.
Las caras de los siete magistrados está semana eran un poema, pasaban del estupor a la extrañeza y terminaban con media sonrisa. Una media sonrisa dando a entender lo inverosímil que parecía todo lo escuchado, imposible imaginar tanta sinvergonzonería de unos gobernantes que actuaban como simples quinquis. Pero también, por qué no decirlo, los magistrados, los siete, se les veía incómodos al ser el foco de atención de toda España, que espera una sentencia ejemplar sin ambages.
Hace tiempo que Sánchez tenía que haber dimitido y no estaríamos en la fase degradante en la que nos encontramos, poniendo un país patas arriba como si fuésemos peor que uno país bananero ridiculizado ante Europa y con unos ciudadanos entre indignados y estupefactos frotándose los ojos de tanta bajeza. Hay que dejar que sigan los trámites judiciales, que lleguen las conclusiones, pero una cosa yo he visto, y no se escapa a ningún analista, que Aldama todavía tiene la traca final oculta. Veremos
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