El estrecho de Ormuz, uno de los focos del conflicto por su enorme impacto sobre la economía mundial
Irán ha lanzado ataques contra buques para impedir su paso como parte de su respuesta a la ofensiva de EEUU e Israel
El estrecho de Ormuz, uno de los pasos comerciales más importantes del mundo, se ha convertido en los últimos días en uno de los focos del conflicto abierto en Oriente Próximo por la ofensiva conjunta lanzada el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel contra Irán, que ha respondido con medidas militares contra el tránsito por esta vía, lo que ha tenido un profundo impacto sobre la economía mundial y ha provocado preocupaciones por una potencial mayor desestabilización de los mercados y los precios.
La ofensiva, desatada en plenas conversaciones entre Estados Unidos e Irán para intentar alcanzar un nuevo acuerdo nuclear --como ya pasara en junio de 2025--, ha llevado a Teherán a cumplir sus amenazas de atacar territorio israelí e intereses estadounidenses en Oriente Próximo, incluidas bases militares, así como de actuar para limitar el paso por el estrecho de Ormuz o incluso cerrarlo.
El estrecho, ubicado entre Irán y Omán, conectando el golfo de Omán con el golfo Pérsico, es uno de los principales puntos de estrangulamiento para el comercio --junto con el estrecho de Malaca, el estrecho de Bab el Mandeb, los estrechos en Turquía, el canal de Suez, y el canal de Panamá-- y por él pasa a diario cerca de una quinta parte de los suministros de petróleo y gas natural licuado del mundo.
Las afectaciones al tránsito en el estrecho, que tiene una anchura de entre 34 y 90 kilómetros, han llevado a Arabia Saudí, Irak, Qatar y Kuwait a recortar su capacidad de producción, a pesar de lo cual sus capacidades de almacenamiento empiezan a sufrir ya una sobrecarga debido a la ralentización del ritmo de exportaciones.
De hecho, la situación ha hecho que la Agencia Internacional de la Energía (AIE) afirme que el conflicto está provocando "la mayor interrupción del suministro en la historia del mercado petrolero mundial", motivo por el que el organismo anunció el 11 de marzo una liberación de 400 millones de barriles de las reservas de emergencia de sus Estados miembro.
El aumento de los costes energéticos está elevando el riesgo de inflación, con Asia como la región más vulnerable debido a su mayor dependencia de las importaciones de crudo, gas y petróleo desde Oriente Próximo, lo que provocado que países como China y Corea del Sur hayan adoptado medidas que van desde la suspensión de las exportaciones a la imposición de topes a los precios del combustible, respectivamente.
Además, Bangladesh ha cerrado las universidades para ahorrar energía, mientras que Pakistán ha puesto en marcha unas medidas de austeridad que van desde la semana laboral de cuatro días para funcionarios a vacaciones de dos semanas en las escuelas y la recomendación del teletrabajo rotatorio en el sector público, con el consejo de que se aplique también en el privado.
MILITARIZACIÓN DEL ESTRECHO DE ORMUZ
Las autoridades iraníes habían advertido de que un nuevo ataque por parte de Estados Unidos e Israel provocaría una respuesta militar en esta vía, algo con lo que ya amenazó durante la ofensiva de 2025, iniciada por Israel y a la que se sumó Estados Unidos con bombardeos contra tres instalaciones nucleares iraníes en la operación `Martillo de Medianoche`.
De hecho, la Guardia Revolucionaria de Irán llevó a cabo el 16 de febrero unas maniobras llamadas `Control Inteligente del Estrecho de Ormuz`, destinadas, según recogieron los medios iraníes, para comprobar las capacidades y preparación de las fuerzas iraníes frente a "posibles amenazas militares y de seguridad".
Teherán apuntó a los preparativos pergeñados para responder a un ataque, dado que su capacidad para cerrar el estrecho es una de las principales cartas con las que cuenta para presionar a los responsables de la ofensiva, usando como palanca de presión el impacto económico del conflicto.
El estrecho ha sido desde hace años un punto de fricción entre Irán y Estados Unidos, con acusaciones cruzadas por su respectiva responsabilidad en varios incidentes, incluido uno en 2016 en el que dos embarcaciones estadounidenses entraron en aguas iraníes cerca de la isla de Farsi, lo que derivó en la detención de diez marineros.
El incidente fue resuelto diplomáticamente y los detenidos fueron liberados un día después, lejos de la situación vivida durante la guerra entre Irán e Irak (1980-1988), en la que Washington respaldó a Sadam Husein frente a Teherán como resultado del éxito de la Revolución Islámica de 1979, que puso fin a décadas del régimen del sah en Irán y alzó al poder al ayatolá Ruholá Jomeini.
Durante dicho conflicto, Irán e Irak llevaron a cabo ataques contra sus petroleros en la zona y la Armada iraní minó varias áreas, con uno de estos explosivos alcanzando el buque de guerra estadounidense `USS Samuel B.Roberts`, lo que provocó que Ronald Reagan ordenara unos ataques que hundieron tres buques y tres plataformas petroleras iraníes.
En esta ocasión, la Guardia Revolucionaria ha llevado a cabo ataques contra petroleros y portacontenedores en la vía y ha insistido en que "los agresores estadounidenses y sus socios no tienen derecho a pasar". "Cualquier buque que intente pasar debe obtener permiso de Irán", dijo el 11 de marzo el comandante de la Armada de la Guardia Revolucionaria, Alireza Tangsiri.
POSIBLES PASOS
Irán ha afirmado que el impacto económico a causa de la reducción del tráfico en el estrecho de Ormuz es una situación achacable a las acciones de Israel y Estados Unidos y ha argumentado que Teherán ha protegido en todo momento el comercio en la zona, hasta verse forzado a responder por esta vía ante la ofensiva contra el país.
"El estrecho de Ormuz será un estrecho de paz y prosperidad para todos o será un estrecho de derrota y sufrimiento para los belicistas", sostuvo el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Alí Lariyani, quien quitó hierro a las "amenazas vacías" del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que ha asegurado que Washington "golpeará 20 veces más duro" a Teherán "si hace algo que detenga el flujo de petróleo en el estrecho de Ormuz".
Así, apuntó que Irán podría haber empezado a minar la vía, si bien él mismo afirmó que no cuenta con datos que prueben que Teherán dio este paso, algo que Irán ha negado. "Si Irán ha puesto minas en el estrecho de Ormuz, y no tenemos informaciones de que lo hayan hecho, queremos que las quiten, inmediatamente", dijo Trump, antes de asegurar que Washington había destruido más de una decena de barcos minadores de Irán.
En línea con estas amenazas, el Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM) acusó el 11 de marzo a Irán de "usar puertos civiles en el estrecho de Ormuz para llevar a cabo operaciones militares que amenazan el comercio internacional" y argumentó que "los puertos civiles usados con fines militares pierden su estatus protegidos y se convierten en objetivos militares legítimos", antes de pedir a la población que "evite inmediatamente todas las instalaciones portuarias en las que operan las fuerzas navales iraníes".
A pesar de ello, el nuevo líder supremo de Irán, el ayatolá Mojtaba Jamenei, nombrado en sustitución de su padre, el ayatolá Alí Jamenei --asesinado en la ofensiva estadounidense-israelí y quien llevaba en el cargo desde 1989, cuando sustituyó a Jomeini tras su muerte--, manifestó en su primer discurso que "la palanca del bloqueo al estrecho de Ormuz debe seguir siendo usada".
Para ello, Irán podría basarse en gran medida en tácticas de guerra asimétrica a través del uso de drones, sistemas de guerra electrónica y misiles para impactar el tráfico en la zona y amenazar los bienes militares que pueda desplegar Estados Unidos en caso de que finalmente apruebe escoltas a los buques, en lugar de depender de buques o fragatas frente a una potencia militarmente superior, como es el caso de Washington.
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