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Opinión 28-05-2019 07:33

Granero agotado en Castilla y León, por Jesús Salamanca Alonso

El charro, Fernández Mañueco, pensaba que iba a torear sin prepararse y sin la pasantía de novillero, pero el “morlaco” Tudanca lo ha zarandeado contra las tablas.

 

 

Cuando de un granero se sacan granos y no entran otros nuevos, al granero le pasa lo que a las huchas: si sacas y no metes…mal asunto. Pues eso mismo le ha sucedido al Gobierno de Castilla y León; no se ha renovado, se han tirado años a la bartola, veían imposible que el PSOE tocara poder y ya lo ven. ¿Se acuerdan de Pedro y el lobo? Pues también sirve el ejemplo.

Durante años había para todos: cargos, cargas, libre designación, comisiones de servicio, asesores, técnicos, acompañantes de confianza…. ¡Ancha era Castilla! Bien pues Castilla y León ya no es el granero del Partido Popular. Se han comido los granos y no han repuesto hasta que ha llegado el ‘lobo’ Tudanca y han visto la realidad, han caído del burro. Tal vez lo peor de todo es que Juan Vicente Herrera no ha sabido preparar a su sucesor. Precisamente han elegido al peor de los posibles: Alfonso Fernández Mañueco no es más que un político de segunda división más cercano a un incendiario que a un aspirante prudente. ¡Cómo se habrá desternillado Rosa Valdeón! Recuerden que, Fernández Mañueco y Fernández Maíllo, se encargaron de destrozar la carrera política de quien fuera ‘joya de la corona’: Rosa Valdeón Santiago.

Al PP le ha fallado el Ayuntamiento; algo incomprensible tratándose de relevar a Óscar Puente, muy criticado y denostado hasta entre los suyos, pero, claro, los colores son los colores y el capullo es el capullo hasta el final También lleva el PP todas las de perder en la comunidad autónoma. Ya ni se acordaban de la época de Constantino Nalda o de Demetrio Madrid. El PSOE ha subido 10 escaños y ha dado en los morros a Mañueco: la perseverancia es muy importante. El charro pensaba que iba a tomar la alternativa sin prepararse y sin la pasantía de novillero, pero…. ¡Se han quedado con dos palmos de narices!

La sociedad de Castilla y León ha pedido cambio. La formación de Ciudadanos no debe pactar con el PP; es más, no debe, porque de hacerlo puede ser el fin de la “naranjada” en esta recia tierra. No sería bien recibido un pacto a la andaluza entre PP + Cs + Vox. Sumar, suman, pero no es eso lo que ha pedido la ciudadanía. Castilla y León pierden población a chorro y los gobiernos de Herrera Campo no han sabido poner freno a ese problema, aunque tampoco ha sabido hacerlo Luis Tudanca desde la oposición. En esta cuestión poblacional, ambas formaciones han demostrado la misma ineficacia, semejante ineptitud e igual falta de preparación. Es un tema recurrente para elecciones, pero siempre se olvidaban de él una vez que pasaban esas.

Los 32 años de complacencia del PP en la Junta hizo pensar a algunos que empezaba a ser su finca particular. La política no funciona así. Se han equivocado los políticos de Castilla y los de León, como se equivocaron los de Andalucía. En esta última comunidad están saliendo corruptelas y facturas falsas a paladas, veremos qué sale y dónde lo encuentran en Castilla y León. No creo que Francisco Igea caiga tan bajo como para formar un gobierno de centro-derecha: no es eso lo que hemos pedido los votantes y tampoco las “votantas”, como diría la ‘marquesa de Galapagar’.

Ahora muchos gobiernos regionales, municipales y provinciales están en el aire y muchos enchufados llevan toda la noche sin dormir o llorando. Un lloro que también se ha extendido a los más fracasados: los comunistas de las Cortes (José Sarrión), la ultraizquierda de Podemos (Fernández)….. Es decir, todas las ramas del ámbito de los comunistas del “niño Jesús” y plañideras de orientación bolivariana.

Francisco Igea tiene en su mano la patata caliente. Se niega en redondo a pactar con el PP, porque así se lo han pedido sus votantes. Se ha votado por el “cambio”, como dijo Tudanca, quien se postula para relevar a Juan Vicente Herrera Campo y levantar las alfombras de la Junta en sus diferentes consejerías.

Alfonso Fernández Mañueco siguió el escrutinio desde Salamanca. Ni siquiera ha sido capaz de demostrar honradez: ha llevado al Partido Popular a los peores resultados de su historia. Pasada la media noche, no se había dignado en presentar la dimisión. Hagámoslo por él: ¡Márchese, señor Mañueco, márchese antes de que sea tarde! Este nuevo aspirante a líder, sin curtir, incendiario de la palabra y corto de reflejos en los debates no puede seguir al frente del Partido Popular. Lo primero que debe mostrar un político es su dignidad, su responsabilidad y su saber estar. Fernández Mañueco no ha demostrado nada. Ni siquiera los “peperos” lo quieren ahí.

Como castellano me duelen las estupideces que suele aventar el falso líder de la derecha. Le faltó tiempo para decir que abrirá inmediatamente un proceso de “diálogo”, con el fin de encabezar “un gobierno moderado de centro derecha”. Vamos a ver señor Mañueco: ¿Qué parte de que la ciudadanía quiere “cambio” no ha entendido usted?

Ni queremos que usted encabece un gobierno de derechas, ni siquiera que lo intente. Lo que deseamos es que haya un cambio firme que permita revisar las tumbonas de la Junta que durante tantos años se han tendido al sol que más calentaba. Sobran mimbres para hacer el cesto, pero no queremos su cesto. Mire, señor Mañueco: “Amigo que no da y navaja que no corta aunque se pierdan, no importa”. Pues, eso mismo.

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