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Opinión 13-07-2026 06:57

LOS ESTUDIOS DE ECONOMÍA SE INICIARON EN LA UNIVERSIDAD DE SALAMANCA Por Juan Goti Ordeñana Catedrático jubilado de la Universidad de Valladolid

La Escuela de Salamanca supo acomodar las ideas de la tradición de la doctrina de la Iglesia a la nueva problemática económica y mercantil que se alumbraba con el Renacimiento. Así estudiaron las operaciones bancarias por causa de la inflación originada por la cantidad de dinero que afluyó en aquel momento, y elaboraron rigurosos análisis sobre los distintos aspectos económicos que se siguieron.

 

Siempre se han dado en la historia difíciles situaciones económicas, pues la pobreza ha sido un mal endémico en todos los pueblos, pero en la España que siguió al descubrimiento de América se dio tal desarreglo económico, que, percibido por los profesores de Salamanca, lo estudiaron con profundidad, y anticiparon los conceptos centrales de la economía que hoy día resultan esenciales en la teoría del mercado.

Los canonistas de la Edad Media que se dedicaron a la investigación de diversos temas referentes a operaciones mercantiles, siempre los examinaron desde una perspectiva de la moralidad. Mas por razón del trastorno del mercado, que se produjo con motivo de la cantidad de bienes y metales de oro y plata que llegaron del nuevo continente, a comienzos del siglo XVI, se causó una excesiva subida de precios, desconocida hasta entonces. Con este motivo los teólogos y canonistas de la Universidad de Salamanca se dedicaron a una interesante reflexión sobre el valor del dinero, el comercio y la economía. Con esta ocasión estudiaron el tema y dieron interesantes soluciones a los problemas, adelantando resultados muy valorados por los autores, de esta materia, en la actualidad. Estos teólogos y canonistas ante los problemas generados por el flujo de dinero procedente de América analizaron sus efectos, sobre la economía de España, pero, también, su influencia en Europa, y lo hicieron con gran rigurosidad y genialidad.

La Escuela de Salamanca supo acomodar las ideas de la tradición de la doctrina de la Iglesia a la nueva problemática económica y mercantil que se alumbraba con el Renacimiento. Así estudiaron las operaciones bancarias por causa de la inflación originada por la cantidad de dinero que afluyó en aquel momento, y elaboraron rigurosos análisis sobre los distintos aspectos económicos que se siguieron.

En esta proyección del pensamiento canónico, por ejemplo, Domingo de Soto concluyó, que la propiedad privada era muy útil para el desarrollo del comercio, y que con una buena distribución de bienes se promovería la paz social y la equidad, aunque no por ello se iban a erradicar todos los males de la sociedad. A lo que Luis de Molina afirmó que la abundancia de dinero no incrementa el bienestar de la gente, y añadió, que cuando las tierras son comunes suelen ser mal administradas, y que cuando están en manos de privados, los que tienen el poder suelen tratar de explotar a los débiles. Consideraba, acertadamente con fundamento en el sentido común, que la riqueza es un valor añadido por intangible que sea. Pues la riqueza de un pueblo es tener una buena calidad en las instituciones, en los servicios y en la administración, disponiendo de medios apropiados, así como personas con formación. Ya que una buena gestión de estos valores hace grande a un país.

Covarrubias defendía que el valor de las cosas venía definido por los costes de producción, mas que, al final, tenía el valor que le daban los mercantilistas. Así el trigo que en España tenía un valor corriente al otro lado del océano se pagaba como artículo suntuoso, lo contrario sucedía con el oro que mientras allá apenas se estimaba, en Europa era un metal precioso. La naturaleza del bien era el mismo, pero el mercado era el que señalaba el precio.

A pesar de estas reflexiones cuando en Europa se empezó a estudiar los efectos de la economía, se les desconoció. Entre los estudiosos del tema y que marcaron las líneas de investigación de la economía moderna debemos destacar a Tomás de Mercado y Martín de Azpilcueta.

Tomás de Mercado se plateó, como objetivo presentar, una guía para acomodar la moral a la acción de los comerciantes, para que éstos actuaran según una ética, al tiempo que pretendió elaborar una teoría económica general dirigida a una ordenación plena, pero tratando de acomodar la economía a la moral. Defiende la práctica comercial y lo considera algo positivo, aunque ve como algo peligroso, la forma cómo se ha procedido con los nuevos pueblos descubiertos, porque en muchos casos ha habido alguna usura, y abusado con la alteración de los precios. En los momentos modernos se han mirado con interés sus estudios, una vez que ha sido descubierto por las escuelas modernas de economía que ya de algún modo anunció la Teoría cuántica del dinero. También manifestó preocupación por el comercio a crédito, especialmente, referido en las relaciones con nuevo continente.

Pero el que marcó más la doctrina económica por el problema de los bienes de América y el desajuste que se produjo en el comercio de Europa fue Martín de Azpilcueta, conocido como «Doctor navarrus», religioso de la Orden de Canónigos de San Agustín, profesor de la Universidad de Salamanca. Fue catedrático de Derecho canónigo y Teología moral, y sostuvo la superioridad del poder del pueblo frente al absolutismo de los reyes. Siguiendo la doctrina de Salamanca habló, también, del Derecho de Gentes como base del Derecho internacional, a la vez que indicó la necesidad de la separación de la Iglesia y del poder real, y no le faltó alguna crítica del comportamiento de los españoles en las tierras descubiertas.

Estudió la naturaleza de las actividades mercantiles, y las consecuencias que se siguieron con la llegada de bienes y metales con motivo del descubrimiento. Es de destacar que fue el primero en la historia que formuló la Teoría cuántica del dinero. Analizó la diferente capacidad de adquirir dinero en los diversos países, según la abundancia o escasez de los metales preciosos que hubiere en ellos, por lo que afirma que: «Toda mercancía se hace más cara cuando su demanda es más fuerte y su oferta escasea».

A la inflación y carestía que produjo la abundancia de oro y plata traída de América, siguió la pobreza en la sociedad española. Por lo que estudió los efectos monetarios de ese hecho y mostró que el exceso de dinero en una economía origina inflación de precios, y, a su vez, grandes males en la sociedad, porque es causa del aumento de la pobreza. Por ello se le

considera precursor de la Teoría Cuantitativa del Dinero, antecedente de la ecuación que en el siglo XX desarrollaría Irvin Fisher (M x V = P x Y. Masa monetaria por velocidad de circulación es igual al producto nacional por el nivel de precios). Ecuación que es uno de los pilares de la economía moderna. Azpilcueta hizo, también, otros estudios como la intertemporalidad del dinero

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