Noticias de Cantabria
27-09-2008 12:00

"Para mí el cine son sueños. Es una forma atrevida de vivir y de soñar"

RODOLFO MONTERO

El cineasta cántabro Rodolfo Montero de Palacio es socio de `Creaccion Films`, la productora de, entre otras, `El efecto Iguazú`, un documental dirigido por Pere Joan Ventura en el que se narra la historia de los 1.800 empleados de la empresa de telecomunicaciones Sintel que se quedaron sin trabajo y que recibió el Goya a la mejor película documental en 2003.

C.L.- ¿El éxito le ha hecho cambiar en alguna cosa?
R.M.-
Yo creo que no. Soy la misma persona de siempre, tengo los amigos de toda la vida, amo a mi tierra y, sobre todo, amo a mi familia y a la gente con la que he andado el camino. A veces considero que el éxito es una moneda muy falsa y, desde mi punto de vista, el que cambia sólo por el éxito es un necio. Yo creo que si en algo no he cambiado es en que sigo creyendo mucho en la gente, en la gente que tiene sueños como yo y mi hermano que tuvimos unos objetivos y luchamos por ellos. Para mí, la meta es el camino.

C.L.- Las empresas CRE-ACCIÓN FILMS e IMAGINACIÓN P.C., productoras de cine vinculadas a Cantabria, han hecho de Cantabria plató cinematográfico de varias de sus películas: "Código Natural", "En la Cuna del Aire", "El Prado de las Estrellas", "Tierras Altas"… ¿Qué tiene Cantabria que les gusta tanto?
R.M.-
Cantabria tiene lo que uno ha soñado toda la vida. Es nuestra infancia porque somos de Cantabria. Desde niños tuvimos la suerte de vivir un mundo rural que se es cierto que se acaba pero que a nosotros nos ha hecho ser muy soñadores y muy agradecidos con nuestra tierra. Además, Cantabria tiene un clima maravilloso y, cinematográficamente hablando, es un exponencial muy grande con mucho potencial porque tiene desde zonas que se asemejan al norte de Europa, a zonas de Irlanda o Alemania, y zonas más tranquilas, más sureñas, como Valderredible. Cantabria tiene por un lado una naturaleza espectacular y muy diversa que la hace muy buena para el cine, y por otro lado tiene una historia muy potente desde el paleolítico hasta los grandes referentes del siglo XX, pasando por el románico.

C.L.- ¿En qué otros proyectos estás trabajando actualmente?
R.M.-
En el mundo del cine y lo audiovisual hay que poner siempre diferentes huevos en diferentes cestas. Ahora mismo estamos en proyectos de bastante contenido cultural y cinematográfico. Por un lado, estamos delimitando Amarilis, la ultima pasión de Lope de Vega que rodaremos el año que viene Vicente Aranda; por otro ‘Historias de la bahía’ con Mario Camus, con el que repetiremos, lo que es un honor porque prácticamente empezamos con él siendo sus auxiliares; y también estamos acabando un proyecto sobre los campesinos que finalmente se va a llamar “El campo de batalla”, un documental grabado en Valderredible que se estrenará el próximo 28 de octubre en el Palacio de Festivales de Santander.

C.L.- ¿Qué significa para usted el cine?
R.M.-
Para mí el cine son sueños y es una forma atrevida de vivir y de soñar. Es un trabajo y es una devoción que nunca es lo mismo, con lo cual, nunca tengo el tedio que da la monotonía.

C.L.- ¿Cómo fueron sus comienzos en el mundo del cine?
R.M.-
Mis comienzos fueron como los comienzos de todos aquellos que empiezan un sueño pero que no tienen nada más que ese sueño. Mi familia no tiene nada que ver con este mundo pero siempre me he sentido muy apoyado por mi familia, en especial por mi hermano, y la buena gente que nos ha rodeado. Empecé poniéndole mucha pasión, con muchas ganas de trabajar y con una preparación que se fue dando en el tiempo ya que yo había estudiado sociología y el cine era algo que me gustaba, estaba ahí pero no sabía hasta que punto estaba preparado para ser cineasta.
Siempre lo he dicho, pero tengo que repetir que estoy muy agradecido a la gente que me enseñó las cosas del cine desde la verdad y la sinceridad, casi sin conocerme y teniendo poco que ganar. Creo mucho en los que me han ayudado y se lo agradezco profundamente, sólo espero poder hacer lo mismo con las generaciones que vienen.

C.L.- ¿Qué queda de aquel chaval que hacía sus pinitos en las películas de Almodóvar?
R.M.-
Pues yo creo que quedan muchas cosas. Quedan las ganas de disfrutar con el trabajo, las ganas de hacer bien aquello que te gusta y las ganas de hacerlo con la gente que aprecias y con la gente que te entiende. Naturalmente que en el camino se van quedando algunas cosas, pero creo que siempre es mejor dejar cosas que personas. A estas alturas, puedo decir que algunas cosas he dejado atrás, pero personas no, personas en las que confiar, personas con las que reírte y con las que poder llorar, afortunadamente, cada vez tengo más.

C.L.- Ha trabajado como actor, productor, guionista… ¿Qué le ha llevado a ser productor?
R.M.-
Yo siempre digo que en el fondo lo que mejor sé hacer es producir. Y todo se lo debo a mi familia, siempre han sido tratantes de ganado y se habían dedicado a cosas del mundo rural. Igual alguien no entiende muy bien la relación pero me habían enseñado los valores de los tratantes de ganado, unos valores que son muy sencillos pero que tienen mucho valor: la palabra, la lealtad, aquello de “no me engañes porque si me engañas a mí te estás engranado a ti”.
Habíamos hecho algunos cortos, documentales y pequeños trabajillos, un día quise hacer una película pero no encontraba a nadie que me pudiera dar un millón de euros y fue pensé ¿por qué no yo? Si algo le debo a mis padres y a los tratantes es que me enseñaron las verdades de los negocios, unas verdades que son muy sencillas y que valen para todos los ámbitos: se puede fallar pero si se va con la verdad al final las cosas saldrán mejor o peor pero nunca hay descalabros como los que viven ahora muchas empresas.

C.L.- ¿En qué consiste su trabajo?
R.M.-
Tengo un trabajo muy bonito. Consiste en soñar una idea y desde esa idea crear una infraestructura lo suficientemente sólida como para hacer una película, lo suficientemente atractiva para llevarla a cabo y lo suficientemente agradable como para poner el corazón en lo que hemos decidido soñar. Es algo que solemos hacer Nano y yo y que, generalmente, siempre va en cooperación con los directores, guionistas y demás.

C.L.- ¿Qué le hace decantarse por arriesgar su dinero con un proyecto y no con otro?
R.M.-
Ya Orson Wells, uno de los cineastas más aplaudidos, decía que es imposible hacer una buena película sin una cámara que sea como un ojo en el corazón de un poeta. Yo creo que los análisis económicos siempre hay que hacerlos, pero el mundo del cine viene de un tema que tiene que ver con la sensibilidad y la poesía, esto está claro porque si no, el cine no lo haríamos nosotros, lo harían los banqueros. Recuerdo que una vez leí en una entrevista que en el fondo el cine como negocio es muy difícil de explicar porque no es más que una mentira maravillosa.

C.L.- ¿Qué es más importante hacer buen cine o llenar salas?
R.M.-
No hay una cosa más importante que la otra porque, por suerte o por desgracia, a día de hoy, las dos cosas son necesarias. A mí me gustaría llenar las salas con buen cine.

C.L.- En este mundillo que ha elegido, existe la opinión generalizada de que siempre se ayuda a los mismos. ¿Qué opina de esto?
R.M.-
Lo considero una opinión bastante equivocada. Yo creo que hay muchos que están mucho más ayudados que nosotros. A nosotros sólo nos han ayudado después de demostrar las cosas, no como en otros sectores. Es cierto que tenemos muy dividida a la opinión pública, desde la Academia de Cine y la Asociación de Productores Independientes se valora las diferentes apreciaciones y sensibilidades de los espectadores y de los ciudadanos, pero no gusta que se haga de nuestro sector un arma arrojadiza. Yo soy cineasta y, como todo trabajador, en lo personal tengo mis ideas, pero esas son mías.

C.L.- En una edición del Festival de San Sebastián afirmó que en las tertulias hay más censura que en la época franquista. ¿Existe tanta censura en el mundo del cine?
R.M.-
Censura hay muchísima. En el Festival de San Sebastián me refería a la censura del monopolio tanto en las televisiones en cerrado, canal +, como en las grandes televisiones en abierto, UTECA,  que emiten en abierto porque el estado les paga y, a pesar de que ese estado que les paga les obliga a hacerlo, han estado siempre negando subvenciones. Lo dije aquella vez y lo repito ahora, aunque Querejeta se enfadara conmigo. La censura de lo económico es muy difícil sacársela de encima, no como la de Franco donde, según las anécdotas, algunas de ellas muy graciosas a pesar de los tiempos que corrían, con un poco de astucia eran muchos los que conseguían colar lo que querían.

C.L.- ¿Qué película-historia que aún no se haya rodado le gustaría llevar a las pantallas?
R.M.-
Pues ahora mismo me gustaría llevar a las pantallas la historia de toda mi vida porque sería la historia de uno de mis abuelos que fue un gran médico, pero no porque sea la historia de mi abuelo, sino porque es la historia de una época en la que los hombres tenían los valores propios de los western. También me gustaría llevar a las pantallas una historia a caballo entre mi país y algún país hermano como Brasil, Argentina, Venezuela, por las historias humanas y las relaciones verdaderas del día de hoy.

C.L.- Y de las hechas. ¿Qué película le hubiera gustado hacer?
R.M.-
“Qué verde era mi valle; en todo Gales no había otro tan hermoso”… Sin duda, la película en la que más me hubiera gustado trabajar es “Que verde era mi valle” de John Ford.

   Además de su trabajo en el mundo del cine, el compromiso de Rodolfo Montero con la tierra que le vio nacer le ha llevado a montar un hotelito rural donde cada suite tiene el nombre una película española. De esta manera, el productor ha unido su amor por el cine con su amor a su tierra, con el objetivo de que Valderredible exista de verdad.

   En la parte alta de un pueblo milenario y de cuento, San Martín de Elines, entre vegas y montañas y a la distancia justa de la colegiata románica, se erige distinguida y campesina esta vieja casona de labranza hoy convertida en un espacio para el deleite, la quietud y la ensoñación. La Románika de Fellini consta de 8 apartamentos exclusivos en los que el visitante siempre encontrará a punto su "Cesta Caperucita" para que el confort le acompañe desde el pimer momento. El establecimiento cuenta con unas zonas comunes en las que no faltan los salones, las terrazas, una fonoteca y una videoteca, así como un entorno en el que los jardines, la huerta y las extraordinarias vistas acercan al viajero al sosiego más acogedor...

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Comentarios(5):

lector - 29-09-2008

El mundo del cine parece muy bonito desde fuera pero si te pones a pensar debe ser muy dificil llegar a que te conozcan.por ello entusiasmo y pasión deben ser fundamentales como dice el entrevistado.Suerte.

Ana - 28-09-2008

¡Que bonita entrevista! Ojala se hicieran más este tipo de entrevistas y menos a políticos con un guión prehecho.

seguidor - 27-09-2008

Este director tiene proyección No se le debe perder de vista.Sin tantas mariconadas es un artista

admiradora - 27-09-2008

Que razón tienes amigo.Lo unico que no nos pueden quitar es soñar.

Fernando - 24-10-2008

Es que la censura del dinero, es mucho mas dura de pelar, que la antigua del destape.