El colangiocarcinoma en personas con enfermedad hepática crónica se diagnostica antes, según un estudio
El seguimiento clínico regular al que están sometidos los pacientes con enfermedad hepática crónica -incluidas la cirrosis, la hepatitis viral o la colangitis esclerosante primaria- facilita la detección precoz del colangiocarcinoma, un cáncer hepático agresivo y de elevada mortalidad si no es detectado en fases tempranas.
Esta es la principal conclusión de un estudio coordinado por el Instituto de Investigación Sanitaria Biogipuzkoa y el Hospital Universitario Donostia, que abre la puerta a evaluar programas de cribado específicos en poblaciones de alto riesgo, con el objetivo de mejorar la supervivencia global del colangiocarcinoma (CCA).
La investigación, coordinada por el doctor Jesús Bañales y la doctora Laura Izquierdo, del IIS Biogipuzkoa, ha analizado entre 2010 y 2024, un total de 3.743 pacientes con colangiocarcinoma (CCA), de los cuales 993 presentaban enfermedad hepática crónica y 2.750 no; en centros de Europa, América y Asia.
El estudio, que se presenta esta semana en el 51º Congreso Anual de la Asociación Española para el Estudio del Hígado (AEEH), que se celebra en Madrid, en el marco de la sesión de pósters, concluye que diagnóstico precoz facilita un mayor acceso a cirugía con intención curativa y, en consecuencia, se asocia a una mejor supervivencia.
El diagnóstico en fases más tempranas permitió que los pacientes con enfermedad hepática crónica accedieran con mayor frecuencia a cirugía con intención curativa (58% frente a 45%). Esto se tradujo en mejores resultados en supervivencia con mayor mediana de supervivencia global, con 12,2 meses tras el diagnóstico en pacientes con EHC, frente a 11,1 meses en aquellos sin EHC; mayor supervivencia a cinco años, un 58% superior en términos relativos en los pacientes con EHC (8,7% frente a 5,5%); y mejor pronóstico en el colangiocarcinoma intrahepático, en este subgrupo, la mediana de supervivencia fue de 14,2 meses, frente a 11,1 meses en pacientes sin EHC.
"Estos resultados refuerzan la necesidad de estandarizar y generalizar estrategias de detección precoz en pacientes con enfermedad hepática crónica, especialmente en aquellos con patologías como la cirrosis o la colangitis esclerosante primaria, que constituyen los principales factores de riesgo del colangiocarcinoma, así como en otras enfermedades del hígado. Asimismo, subrayan la importancia de impulsar la investigación en biomarcadores no invasivos para la detección temprana de este cáncer", señala el doctor Jesús Bañales, investigador principal del estudio.
CÁNCER POCO FRECUENTE, PERO EN AUMENTO
Este jueves es el Día Mundial del Colangiocarcinoma, un tumor poco frecuente y altamente agresivo de las vías biliares. Se origina en los conductos que transportan la bilis desde el hígado hacia el intestino, y, debido a que sus síntomas iniciales suelen ser inespecíficos -como cansancio o leves alteraciones en las pruebas hepáticas-, el diagnóstico se retrasa con frecuencia hasta fases avanzadas. "Se trata de un cáncer muy heterogéneo, ya que existen diferentes subtipos", señala el doctor Bañales.
Aunque en España se estima que representa alrededor del 2% de los nuevos diagnósticos de cáncer (entre 5.500 y 6.000 casos anuales), su incidencia podría estar infraestimada a nivel mundial debido a limitaciones históricas en los sistemas de diagnóstico, codificación y notificación de casos. A pesar de su baja frecuencia relativa, su impacto clínico es considerable, debido al diagnóstico tardío y a su reducida supervivencia.
"Es habitual es que el colangiocarcinoma aparezca en personas que ya tienen una enfermedad hepática, pero no siempre. Los especialistas cada vez observamos más casos en personas sin patología hepática conocida", añade doctor Alejandro Forner, secretario científico de la AEEH y colaborador en el estudio.
En su opinión, el gran reto es avanzar en el diagnóstico precoz y lograr una mayor tasa de supervivencia. Tan solo entre el 20 y 30 por ciento de los pacientes son candidatos a cirugía, y la supervivencia a 5 años, incluso tras resección completa, sigue siendo inferior al 20%, especialmente cuando se diagnostica en fases avanzadas.
No obstante, "estamos viviendo una revolución terapéutica basada en tratamientos dirigidos y personalizados según el perfil mutacional del tumor. Al menos dos ya han sido aprobados en España y otros se encuentran en fase clínica, lo que abre nuevas y prometedoras oportunidades para los pacientes", concluye Bañales.
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