Un estudio asocia cada hora continua de sedentarismo diario con un aumento del 10% en el riesgo de muerte por cáncer
Sustituir los periodos de sedentarismo por actividad física puede reducir el riesgo
Un estudio de la Universidad de Glasgow (Reino Unido) ha asociado los periodos de inactividad prolongada con mayor riesgo de cáncer y, en concreto, ha apuntado que cada hora continua de sedentarismo diario puede aumentar el riesgo de muerte por cáncer en un 10 por ciento.
El equipo de investigación, que ha publicado sus resultados en `PLOS Medicine`, analizó los datos de dispositivos portátiles usados por más de 91.292 participantes del Biobanco del Reino Unido, a quienes se les realizó un seguimiento durante un promedio de 12 años.
Los datos obtenidos aportan más evidencia sobre las consecuencias negativas para la salud de los periodos prolongados de sedentarismo diario, pero también demuestran que este riesgo podría mitigarse sustituyendo estos largos periodos de sedentarismo con actividad física.
En concreto, los investigadores han descubierto que el riesgo de muerte por cáncer era un 12 por ciento menor cuando se sustituía una hora diaria de sedentarismo por actividad física ligera, como caminar despacio o realizar tareas domésticas como planchar o lavar los platos.
A su vez, el riesgo de muerte por cáncer también se redujo un ocho por ciento cuando se sustituyeron 30 minutos de inactividad por actividad física moderada diaria, como caminar a paso normal. Reemplazar cinco minutos de sedentarismo por actividad física intensa se asoció con una reducción del 22 por ciento en el riesgo de muerte por cáncer.
"Nuestros datos demuestran que estar sentado durante más de 30 minutos seguidos está particularmente relacionado con un mayor riesgo de cáncer. La buena noticia es que interrumpir el tiempo que pasamos sentados con algo tan sencillo como un breve paseo podría ser protector", ha resaltado el autor principal del estudio, Frederick Ho.
Asimismo, ha señalado que, frente a las directrices sanitarias actuales centradas principalmente en el ejercicio moderado o intenso, estos hallazgos demuestran que no se debe ignorar el movimiento ligero.
El equipo de investigación ha apuntado, en línea con los resultados, que a la hora de determinar el riesgo de muerte por cáncer no es solo importante la cantidad total de tiempo que se pasa sentado, sino también cómo se acumula ese tiempo y si se intercala con actividad física de diferentes intensidades.
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