VIAJAR EN TREN. Por Santi M. Hernández
Bien pues como decía subí al tren en Santander ( por cierto, esta ciudad no se merece la estación tan cutre que soporta donde, entre otros inconvenientes, a los urinarios hay que entrar provisto de katiuskas para chapotear sin riesgo) hice transbordo en Madrid y continué rumbo hacia Extremadura.