Di, pregona y difunde
Todo y cada una de las imágenes de las que habéis sido testigos. Todo es tan maravilloso que, desde luego, no debe ser callado. Pero hazlo como si se tratase de un juego, es decir, ni mientas, ni siquiera describas la verdad, ni expliques, ni siquiera dialogues... Habrás de servirte de esta estratagema que jamás falla.