Baño de realidades políticas Miguel López Sintes
Analizando todos los personajes que en este momento componen el elenco de la dirección del partido, podemos establecer que, tras el paso por la jefatura del PSOE de Sánchez, el futuro se presenta como una difícil travesía del desierto donde el peso de algún personaje con futuro se atisba difícil de ver.
Con frecuencia los comunicadores nos hacen llegar por los medios el análisis sobre el futuro de las próximas elecciones generales, y creo que los mas acertados son aquellos que apuestan por un agotamiento de la legislatura. El presidente Sánchez no tiene ningún reparo como vienen demostrando, en dejar tras de si un erial, y hacer lo que sea necesario para cumplirlo. Y hay algo sobre lo que se habla poco, el futuro del Psoe, algunos quizás porque es mejor no nombrar a la bicha y otros porque son cuidados ajenos
Analizando todos los personajes que en este momento componen el elenco de la dirección del partido, podemos establecer que, tras el paso por la jefatura del PSOE de Sánchez, el futuro se presenta como una difícil travesía del desierto donde el peso de algún personaje con futuro se atisba difícil de ver. Un partido al que ha dirigido como mano férrea, no permitiendo derivaciones ideológicas ni de criterio sobre sus políticas, salvo pinceladas más anecdóticas que de fondo, el horizonte se complica hasta para la continuidad del personaje.
Algunos se encuentran afectados, porque el paso del tiempo les ha alejado de la presencia publica necesaria para tener una consistencia política y moral tanto dentro de la organización como de cara a la sociedad y otros por la excesiva presencia que les implica como copartícipes en todas las políticas desarrolladas en estos años. Una organización dirigida por personas en la mayoría de los casos mas preocupadas de su subsistencia política-económica, tiene difícil gestar un caldo de cultivo para que surjan dirigentes con una altura de miras más allá de su inmediatez.
A todo ello hay que añadir el necesario rearme ideológico y moral que un partido con aspiraciones de elemento clave en nuestra sociedad, necesita para superar unos años donde la confrontación, la arbitrariedad, la falta de un rumbo y unos claros objetivos, han sido la respuesta con el único objetivo de la ocupación del poder. los socios que le han acompañado en ese camino, será otro lastre a negociar.
Si miramos por Europa, el espejo para el socialismo no es muy alentador. En Italia y Francia hay que buscarlos con lupa. En su día acertaron alejándose del marxismo, pero por voluntad propia y ayudados por los socios han retornado a sus dogmas, sin enterarse de la evolución de los tiempos. El problema es que lo estamos pagando todos.
El ritmo de cambio social empujado por todo un elenco de nuevas tecnologías es imparable y el que no se adapte quedará orillado, y eso es aplicable a todas las instituciones públicas y privadas. Y por si acaso no nos habíamos dado cuenta, tenemos Trump para recordarnos que el muro de Berlín ya ha desaparecido.
Falta un poco de tiempo, pero nos va a mantener entretenidos. La factura mucho me temo que será de estrella Michelin.
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