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Salud 13-03-2018 07:15

La crisis económica se cobra un precio en la salud pública, según un estudio

La Gran Recesión, que abarca de 2008 a 2010, se asocia con aumento de factores de riesgo cardiovascular, incluidos incremento de la presión arterial y los niveles de glucosa, según un nuevo estudio dirigido por la Universidad de California Los Ángeles (UCLA), en Estados Unidos. Las conexiones fueron especialmente pronunciadas entre los propietarios de viviendas mayores y las personas que todavía están en el mercado laboral, dos grupos que pueden haber sido especialmente vulnerables al estrés pro

   Prácticamente todos los estadounidenses se vieron afectados directa o indirectamente por la Gran Recesión, la crisis económica más importante desde la Gran Depresión de la década de 1930: algunos perdieron sus empleos, otros sus casas o sus ahorros. Estudios previos han arrojado datos contradictorios sobre el impacto en la salud de la crisis, algunos de los cuales informaron de efectos negativos para la salud y otros informaron de beneficios.

  Pero ningún trabajo ha analizado las medidas de salud en múltiples puntos de tiempo previos a la recesión o ha utilizado conocidos biomarcadores de la salud general, la presión arterial y la glucosa, para analizar la cuestión objetivamente, según los autores de esta nueva investigación.

   El equipo analizó los datos del estudio multiétnico de aterosclerosis (MESA, por sus siglas en inglés) durante el periodo de 2000 a 2012. Desde el principio, se analizaron presión arterial y la fecha de glucosa para los 4.600 participantes, de 45 a 84 años de edad, en múltiples ocasiones previas a la Gran Recesión y una vez inmediatamente después de que la crisis terminó.

  AUMENTO DE PRESIÓN ARTERIAL Y GLUCOSA

  Los investigadores calcularon los cambios en la presión arterial y la glucosa que se habría esperado que ocurrieran naturalmente con la edad si no se hubiera producido la crisis, y compararon esa información con los cambios que se observaron realmente al final de la recesión. Los dos resultados, que son particularmente valiosos ya que cambian rápidamente en respuesta al estrés, proporcionan una instantánea más precisa de cómo la crisis puede haber afectado a la salud pública.

   Los resultados sugieren que no solo aumentaron la presión arterial y la glucosa durante la recesión, sino que los cambios fueron particularmente pronunciados en las personas que aún están en el mercado laboral (menores de 65 años) y los propietarios mayores (de más de 65 años). Los investigadores señalan que ambos grupos podrían ser especialmente vulnerables a las consecuencias psicológicas de las recesiones económicas, ya que podrían estar en riesgo de perder trabajos y viviendas, respectivamente.

   Los resultados, que se publican en 'Proceedings of the National Academy of Sciences', proporcionan una fuerte evidencia de que las crisis económicas pueden tener efectos medibles en la salud pública. Comprender estas conexiones en mayor detalle puede ayudar a los proveedores de servicios de salud y a los responsables de la formulación de políticas a prepararse mejor para esta realidad en el futuro.

  El próximo paso del equipo es observar puntos de tiempo adicionales después de la Gran Recesión, y tener en cuenta otros marcadores de salud, como la inflamación y la resistencia a la insulina. También intentarán determinar si hubo diferencias regionales para los efectos de la crisis en la salud pública.

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